Archivo mensual: julio 2013

Japonesismos actuales

Uno de los procesos evolutivos de las lenguas es la incorporación de extranjerismos para designar ideas de las que carecen. Ciertos idiomas son más abiertos que otros, pero prácticamente todos viven el proceso. Si bien en ocasiones las incorporaciones no dejan de presentar resistencia por alguna parte de la población (y los traductores muchas veces las usamos pero a la hora de traducir con ellas nos tiembla la mano), hay muchos casos en que indudablemente son un gran aporte y parte del intercambio cultural. En el caso de los extranjerismos, o japonesismos, en castellano hemos adoptado los clásicos karate (空手) , kimono (着物) , geisha (芸者), biombo (屏風, apuesto a que esa los sorprende…pasó por el portugués primero eso sí) , entre otros, además de sushi (寿司) y manga (漫画), recientemente incorporados por la RAE con algo de polémica.

No obstante, hay otros casos que  poco a poco comienzan a hacer aparición en nuestra lengua. Es el caso de mojibake y emoji, que me encuentro nada menos que en un libro de la Fundéu (Escribir en Internet), por lo que podemos suponer que no han sido usados por desidia ni esnobismo (ahí tenemos otro, pero como no es de japonés, no digo nada). Por otro lado, es muy nuestro, o sea típico de los hispanohablantes, preguntarnos si una palabra está o no aceptada por la RAE o si “existe o no”. Otras comunidades tienen mayor libertad lingüística y no le temen a un fantasma institucional que dirima lo que se puede o no decir. Pero esa es harina de otro costal.

Entonces, los japonesismos en cuestión son:

  • Mojibake (文字化け) corresponde a los mamarrachos que vemos cuando queremos ver una página web que nuestro navegador o sistema operativo no está configurado para mostrar, o sea, cuando hay problemas de codificación. Se puede dar en diversos “sabores”, como solo rectángulos o signos de interrogación en lugar de determinadas letras, o ser una ensalada de caracteres indescifrables.

    mojibake as art

    mojibake as art (Photo credit: TR4NSLATOR)

  • Emoji  (絵文字)  son los pictogramas disponibles para los mensajes de telefonía móvil: caritas sonrientes, corazones, besitos, pollitos o caca con ojos también. Ahora bien, mi primera impresión es que si ya tenemos “pictograma” no sería necesario adoptar “emoji“, aunque puede haber alguna connotación técnica que se me escape en este instante.

    emoji: 

    emoji:  (Photo credit: luxuryluke)

Aparte de esos, hace poco me tocó interpretar en una conferencia donde varios panelistas chilenos usaban términos japoneses como si nada:

kaizen (改善) ; genba (現場) y  muda (無駄), que pueden traducirse como “mejora continua”, “el lugar donde ocurren las cosas” y “desperdicio” respectivamente.

Como kaizen corresponde a toda una filosofía empresarial, creo que resulta práctico usar el japonesismo, ya que le aporta una reputación de exotismo y eficiencia al mismo tiempo. Sin embargo, muda no parece aportar mucho: si lo veo en castellano, no dejo de imaginarme una señora que no habla. Y si lo vemos en frases como “eliminar las mudas“, podemos tener hasta imaginaciones criminales. Ahora el caso de genba, creo que no es tan relevante el concepto y que puede traducirse como “en terreno, in situ” u otras fórmulas según el caso. No obstante, parece ser que el contexto de “producción esbelta”, sí se usa tal cual. A mí me da la impresión que a veces usando los extranjerismos se da una pátina de exotismo y se sobrereverencia la lengua original.

Los traductores tendremos  que ver con el tiempo por cuáles alternativas se decantan los usuarios, aunque la experiencia diga que seguramente opten por los japonesismos. Habrá que ver.

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Murakamis

Hace unos meses terminé de leer los dos primeros tomos del 1Q84 del famosísimo Haruki Murakami y hace rato que pensaba escribir alguna cosilla. Por algún motivo, más que “1Q84” (ichi kyu hachi yon), me da por pensar que se llama “ichi maru kyu” (109). Quienes hayan pasado una temporada en Tokio deberían encontrarlo gracioso…

La verdad, es que en mi muy humilde opinión, y con todo el cariño que le tengo a este candidato al Nobel, debo decir que se me cayó del podio.  De hecho, la lectura me llevó como dos meses o más pues me daba un sueño casi instantáneo. Una vez que llegué al final, comprobé no sin cierta sorpresa de que no tenía el menor interés de ir por el tercer tomo. Está claro que no soy experto en literatura, pero me da la impresión que sigue la misma fórmula de muchas de sus otras obras, en las que narraciones originalmente desconectadas confluyen en algún punto y en la que hay alguna especie de búsqueda extraña o sobrenatural. Además, me pareció que se alarga innecesariamente en historias accesorias que no aportan mucho, sólo lo necesario para rellenar la cantidad de tomos.

Pero bueno, ¿qué puedo decir de la traducción? Nada, porque lo leí en su versión original. De todas formas, he leído por ahí que está sumamente bien lograda. Mientras lo leía, iba haciendo nota mental de posibles dificultades de traducción, de las que recuerdo dos:

Japanese writer Haruki Murakami

Japanese writer Haruki Murakami (Photo credit: Wikipedia)

1. El tema del plural y singular en español versus la falta de número gramatical en japonés, cuando la protagonista  Aomame ve dos lunas en el cielo, donde me imagino que el traductor debe haber hecho alguna jugada maestra para que no suene raro en castellano.

2. Lo otro, que no sé si se intentó (o logró) transmitir en castellano, es el efecto de la niña disléxica que habla todo en hiragana, sin kanjis (o en castizo culto, “sinogramas”,), para reflejar su falta de escolaridad. No sé qué habrá hecho el traductor y sería interesante comparar.

¿Y el otro Murakami?

Ryu Murakami(村上龍), Japanese novelist and filmm...

Ryu Murakami(村上龍), Japanese novelist and filmmaker. (Photo credit: Wikipedia)

Pues, Ryu Murakami del que me encontré una traducción de “Piercing” en una librería del centro de Santiago  (“Prosa y Política”, cerca de la Moneda, donde tienen gran cantidad de literatura nipona traducida) . A diferencia de Haruki, Ryu es mucho menos mediático, por lo tanto más hipster, pero sumamente violento y oscuro (en Japón es bien famoso, solo que en el mundo hispano es menos conocido). “Piercing” es una novelita corta, de lectura rápida pero no por eso menos valiosa. Es un descarnado retrato de los bajos instintos y traumas que puede haber en una sociedad como la japonesa o como cualquiera, lo que le da un mayor toque de universalidad que la más bien rarífica historia del superventas de Haruki.

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OCR (reconomiento óptico de caracteres) para Kanji

Y así de golpe y porrazo ya pasó un mes desde la última vez que escribí. Falta de tiempo y de inspiración me han mantenido alejado. A pedido del público (mentira) reaparezco para comentar algo que quedó pendiente por ahí en un comentario de Javier F: el OCR. Me imagino que la gran mayoría de los traductores  detestamos los PDF como formato para traducir, pero los usamos bastante como formato para mandar CV, cotizaciones y demás documentos que requieren una menor “editabilidad”. 

En realidad, cuando el PDF está hecho “como la gente” a partir de un documento digital, los problemas de conversión no son tantos. Sí, el formato se puede perder o desordenar, pero al menos tienes el texto. Sin embargo, como suele suceder con la mayoría (en mi caso, al ojo, un 90%) de las traducciones desde el japonés, el documento original es un lindo PDF escaneado, muchas veces rayas y texto manuscrito (“no traducir esto” y cosas así).

Luego de maldecir un poco, la única solución es la aplicación de OCR rogando que resulte. Si la resolución es alta y los caracteres son fácilmente legibles, los resultados pueden ser más que asombrosos. En cambio, si la resolución es baja y los caracteres aparecen “reventados”, los resultados pueden ser horrorosamente malos.  Por lo general, malos resultados arrojan una página con tanto kanji exótico que parece chino.

Ahora, ¿qué herramientas uso para esta odisea?

Un sencillo y no muy caro programita especializado en japonés: やさしくPDF OCR v.2.0  .  Lo tengo hace varios años y es mi OCR fiel. Ahora bien, hace rato que no se actualiza la página donde lo venden, así que no me queda claro si aún existe o no.

Este やさしくPDF OCR v.2.0 tiene bastantes buenos resultados, y es bastante ajustable. El gran problema  es que para el texto combinado japonés y carácteres latinos, fracasa rotundamente en estos últimos, pues se le olvida poner espacios entre medio. QUeDAalgoasI. El otro problema es el típico  de las aplicaciones para japonesas: normalmente no usan los mismos atajos de teclado que en inglés (si es que los usan) y ordenan los comandos de forma “típicamente japonesa”.

Al menos hasta hace un tiempo, programas excelentes en OCR para letras occidentales como Abby Fine Reader no tenían complemento para japonés. No sé si lo habrán adaptado ni a qué nivel, pero a juzgar por los bastante buenos resultados que he obtenido con el ReadIris que venía con la impresora HP, si es que Abby lo incorporó, debería ser bastante bueno.

La otra herramienta y la única gratuita que conozco, es la función de OCR que hay en una poco conocida aplicación que suele estar escondida en las herramientas de Microsoft Office: “Document Imaging”.  El único pero es que funciona con el idioma del sistema operativo de tu computador, así que si usas uno en japo, quizás sin saberlo, tienes un OCR para japo.  Si no, igual tienes un OCR del idioma de tu sistema, lo que igual no es malo. Ojo, la desventaja es que esa aplicación sólo abre archivos .tiff o .mdi, por lo que antes debes guardar el PDF en esos formatos (¿cómo?  se lo explico en los comentarios al que quiera).

OCR "escondido"

OCR “escondido” (clic para agrandar)

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