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Un mundo sin errores

Hace algunas semanas terminé de leer la novelota «Un mundo sin fin», de Ken Follet, continuación de la famosísima «Los pilares de la tierra». La novela en sí es entretenida como película de aventuras. Desafortunadamente, en muchos pasajes la traducción no es de lo mejor. Aunque no tengo el original como para saber qué decía en inglés, pero cualquier lector atento notará que hay cosas que suenan raro y otras, lisa y llanamente, son errores de traducción que no pasan de largo a un traductor quisquilloso.  Podemos dejar pasar los españolismos (que no por eso dejan de ser localismos), como el «a por ellos», ya que todos sabemos que el castellano neutro es una lengua que no existe, pero los problemas de sentido, esos son imperdonables.

World Without End (Follett novel)

Para muestra, algunos botones:

En un pasaje donde persiguen a un caballero para matarlo, pero este dice que hay alguien escondido viendo la escena:

«El cuadro vivo restó paralizado una décima de segundo».

Por más que leo y releo, no capto qué es eso del cuadro vivo. ¿Y restar paralizado? por favor, que alguien me ilumine.

Dos páginas más adelante, le piden a un personaje que cave un agujero, a lo que responde:

«¿Cómo de grande?»

El “how big” del inglés se trasluce clarito. ¿De qué tamaño? habría sido más natural…o por último ¿cuán grande? o ¿qué tan grande? aunque igual estas dos últimas tienen más pinta de calco sintáctico. Ahora se me ocurre que podría ser algún galleguismo, pero en realidad no se nada al respecto. Y se me ocurre que puede serlo, porque también hay por ahí un catalanismo:

«Déjalo correr»

Claro, parece español, pero no en el sentido de dejar a alguien trasladarse corriendo, si no que se usa en el sentido de “olvidarse de algo, no darle más vueltas a un asunto”, lo que es el significado de la expresión catalana deixa-ho correr.

“Un meandro del río acunaba el priorato en la sangría del codo.”

¿Una descripción geográfica mezclada con una práctica médica de esos tiempos? ¿o es que sangría y codo tienen algún significado metafórico geográfico que me pierdo?

Pero bueno, seguro que traducir casi 1200 páginas no es nada fácil. Yo no lo he hecho nunca, y como dicen por ahí, otra cosa es con guitarra.

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Memorias de traducción: ¿amigas o enemigas?

Para los que me echaron de menos y se dijeron, “¡pero cómo, es miércoles y no ha publicado nada!”, aquí tienen la entrada de hoy:

Una herramienta indispensable para el traductor de textos técnicos son las memorias de traducción (TM en inglés). Estas consisten en una archivo en el cual se van acumulando las traducciones que uno va haciendo y que permite reciclarlas automáticamente cuando nos encontramos con oraciones parecidas a otras que ya hemos traducido.

Por ejemplo, si nos encontramos con el texto “Tome Pin y haga Pum“, luego de haber traducido “Tome Pan y haga Pim“, la TM nos dará esta última opción (indicándonos las diferencias con colores) y nosotros los traductores sólo deberemos cambiar el Pan por el Pin y el Pim por el Pum. Así de simple. Esto significa que las TM nos ahorran tecleadas, tiempo y nos ayudan a mantener la consistencia, sin obligarnos a volver atrás para “buscar, copiar y pegar” cuando nos da la sensación de que ya hemos traducido algo parecido.

Dicho así, esto de las TM suena como una panacea para los traductores. No obstante, como con todo, tienen sus riesgos y es preciso usarlas con moderación. Quizás el riesgo principal desde el punto de vista del traductor es que la segmentación del texto original, basada en oraciones u otro criterio predefinido, influye en la traducción e imprime su estructura en el texto traducido. Es decir, nos quita la libertad de juntar, separar y reordenar oraciones según nos parezca. Ahora bien, este es un problema más achacable al usuario que al software mismo: Tenemos esa misma libertad ya que con algunos ajustes, si es posible manipular las oraciones. Desafortunadamente es muy probable que las prisas o el insuficiente dominio de la herramienta nos impidan hacerlo.

Además, como las unidades de traducción se nos presentan de manera aislada, es probable que tendamos a olvidar la utilización de los recursos lingüísticos de coherencia y cohesión propios de la lengua a la que traducimos, adoptando inconscientemente los de la lengua origen. Un tema muy frecuente al traducir del japonés y el inglés al español se da en los mecanismos de referencia. Así, si el original dice “abra la casetera, introduzca el casete en la casetera, cierre la casetera y apriete la tecla play bajo la casetera”, cosa que NO es poco frecuente en japonés o inglés, al usar MT corremos el riesgo de imprimir toda esa redundancia al español, olvidando el uso de pronombres, emisiones que permitirían una mayor naturalidad en español. Esto es menos probable que suceda si no usamos MT.

Por último está el tema de la variedad en la redacción: al presentarnos la TM las traducciones previas, tenderemos a copiarlas sin más, con lo que restaremos vitalidad y ritmo al texto. Lo más probable es que si no la usáramos, tradujéramos de manera distinta segmentos estructuralmente parecidos, y eso, de todas formas no afectaría el resultado (obviamente que depender:a del tipo de texto. Algunos necesariamente tienen que ser repetitivos, como los archivos de ayuda, a causa de las referencias cruzadas). El equilibrio entre consistencia y monotonía es bastante sutil y no hay recetas para conseguirlo.

¿Cómo solucionar estos problemas?. La respuesta es simple: utilizar el software simplemente como una herramienta que ayuda en el proceso de la traducción, y no confundirla con una varita mágica que traduce por nosotros. Siempre es posible manipular el texto final una vez que ha sido limpiado y ya no tiene ninguna relación física con la TM. ¡Pero si hago cambios ahora, no se reflejarán en la memoria! gritarán los traductores alarmados, dejando ver que ya son presas de los dictámenes del software: Así es. Los cambios no quedarán en la memoria, pero el texto final quedará mejor. Y ese es nuestro trabajo. La TM no está para esclavizarnos.

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Los peligros de la traducción indirecta (2a parte)

Ya, como sé que pasaron una semana intrigados por saber en que queda lo de la traducción indirecta, seguimos de inmediato:

En la traducción al español de una colección de ensayos titulada “Gestualidad japonesa”, de Michitaro Tada, nos encontramos con un caso parecido. El título del primer ensayo reza:
Monomane I                     Hacer mímica I.
Para cualquier lector atento al contenido ensayo correspondiente surgirá entonces una gran duda:

¿Por qué se titula hacer mímica, cuando no se habla de la mímica, sino más bien de la imitación?

En castellano, según la famosa Academia, mímica es la “expresión de pensamientos, sentimientos o acciones por medio de gestos o ademanes”. Como cuando jugamos a adivinar películas.

Por otro lado, en japonés,  monomane (物真似) es la “imitación de actitudes y gestos de otras personas o animales” (según el famoso diccionario 広辞苑, equivalente para bien y para mal, en muchos aspectos a nuestro DRAE), se traduce al inglés como “mimicry”, que quiere decir, precisamente, imitación.

Desafortunadamente para las traductoras, se parece al español “mímica”, con la cual si bien la relación semántica es evidente, probablemente con un origen común, el significado de  ambas es bastante diferente.

Entonces, sumando la entrada pasada con la de hoy en unas buenas traducciones directas del japonés no tendríamos ni primavera ni mímica, sino manantial e imitación.

Nada peligroso en realidad, pero nunca se sabe.

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Los peligros de la traducción indirecta (1a parte)

La traducción indirecta es aquella que se realiza entre dos lenguas, usando a otra como intermediario. Por ejemplo, traducir del japonés al inglés y de éste al español. Si bien puede ser de gran utilidad en el caso de lenguas minoritarias, con nulo contacto entre ellas u otras circunstancias, también suele ser un mecanismo utilizado para abaratar los costos de traducción. Por ejemplo, un fabricante japonés de calculadoras escribe su manual en japonés. Lo manda a traducir al inglés y del inglés se traduce al español, al francés, etc. Así, se paga mucho menos por la traducción del inglés al español, donde hay mucha oferta, que por una traducción directa del japonés, donde hay menos oferta y por lo tanto es mucho más caro.

¿Y qué tiene de malo, si son las reglas del mercado?

Que existen ciertos peligros:

1. Si se produce un error en la traducción al inglés, dicho error se reflejará también en los otros idiomas.

2. Es muy probable que se produzcan distorsiones de sentido.

En sus “Reflexiones sobre la traducción de literatura japonesa al castellano” [PDF} Montse Watkins menciona un caso muy claro: En la obra original se habla de “el sonido del manantial”, (泉の音) que en inglés, se traduce correctamente como spring. Entonces resulta que spring, en inglés, es homófono de “primavera”, por lo que el traductor al español la frase se convirtió en “el rumor primaveral”. Acompañado del canto de las cigarras, que es un símbolo del verano nipón por antonomasia, este rumor primaveral produce una contradicción:

Original:

宇 治の大納言隆国「やれ、やれ、昼寝の夢が覚めてみれば、今日はまた一段と暑いようじゃ。あの松が枝の藤の花さえ、ゆさりとさせるほどの風も吹かぬ。いつも は涼しゅう聞こえる泉の音も、どうやら油蝉の声にまぎれて、かえって暑苦しゅうなってしまうた。どれ、また童部たちにあおいででももらおか[1]。

Traducción al inglés

“Lord bless me!” said Uji dainagon Takakuni. “Awaking in a dream from my nap, I feel it’s specially hot today. Not a breath of wind blows to shake even the wisteria flowers hanging from the pine branch. The murmuring of the spring, which any other times makes me feel cool, is nearly drowned out by the singing of the cicadas, and seems only to add to the sultry heat. Now I will have the servant boys fan me”[2]

Traducción del inglés al castellano

“¡Alabado sea el señor!” dijo Uji Dainagon Takakuni. “me levanto durante el sopor de la siesta y veo que hoy hace un calor excesivo. No corre una gota de viento ni se mecen siquiera las flores de vistaria que cuelgan de la rama del pino. El canto de las cigarras ahoga casi por completo el rumor primaveral, que en otras ocasiones me refresca, aumentando a todas las luces el bochorno. Haré que los donceles me abaniquen”[3]

Traducción del japonés al castellano

– “¡Aaah…! al despertar de la siesta parece que hoy también hace un calor insoportable- dijo Uji Takakuni- ni siquiera sopla una brisa que haga oscilar las flores del glicino enredado en la rama del pino. Incluso el sonido del manantial, que siempre me refresca mezclado con el canto de las cigarras, parece, al contrario, aumentar el horrible bochorno. Bueno, bueno, haré que los mozos me abaniquen”[4]

De todas formas, hay que reconocer que es poco probable que un lector hispanohablante no familiarizado con la simbología estacional japonesa se diera cuenta del error. Sin embargo, eso no nos libra de la fidelidad debida al autor original.

Un poquito más sobre esto la próxima semana…¡paciencia!


[1]芥川龍之介、『地獄変・偸盗』

[2]Rashomon and other stories, by Ryunosuke Akutagawa, trad Takashi Kojima, Tuttle, Tokio, 1996.

[3]Ryunosuke Akutagawa, Rashomon y otros cuentos. Trad. Indirecta de José Kozer, libros de los malos tiempos, Miraguano, Madrid, 1987

[4]Traducción de Montse Watkins.

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Mayusculitis

Como hay que cumplir lo prometido, hoy nos toca tratar el mayúsculo tema de la “mayusculitis”. Para el que no sepa, esta consiste en el abuso de las letras mayúsculas donde toda la vida se han usado minúsculas. Entre las causas de este flagelo ortotipográfico están principalmente la interferencia del inglés, que es muy propenso a escribir con mayúsculas hasta por si acaso: pronombres personales, días de la semana, los nombres de los meses, y numerosos otros elementos van tradicionalmente en mayúscula en la lengua anglosajona. Incluso tienen el verbo  “to capitalize“, que en una de sus acepciones quiere decir “escribir en mayúsculas”,  lo que normalmente los hispanohablantes no nos atreveríamos a decir como “mayusculizar”, a menos que lo hagamos así entre comillas, como pidiendo permiso.

Así, es posible apreciar en muchas traducciones unas mayúsculas calcadas sin pudor del original. Es cierto que el uso de las mayúsculas en castellano es bastante complejo y lleno de reglas, excepciones y casos especiales, pero eso no justifica al traductor para abandonar el uso correcto. Además, en general en castellano es mucho menos “mayusculoso”, ya que son menos los casos en que hay que usarlas.  Sin embargo, incluso en textos escritos originalmente en español, a veces abundan las mayúsculas por si acaso o con alguna intención de “dar importancia” a  lo que se escribe.

Me imagino que entre otra de las causas posibles está el aún muy extendido mito de que las mayúsculas no se acentúan,  lo que suele entenderse como una licencia para despreocuparse de las tildes. En realidad, antiguamente con las máquinas de escribir resultaba complicado y poco estético acentuar las mayúsculas y por eso, existía esa especie de permiso para no acentuarlas. Como gracias a los procesadores de texto actuales eso paso a la historia, la excusa ya no es válida.

Por otra parte, está el abuso de las mayúsculas en las redes sociales o los correos electrónicos. Los modales internetísticos dictan que escribir todo en mayúscula equivale a gritarle a tu lector, pero aún así hay muchos que no se dan por aludidos.

Un ámbito que nos permite tomar conciencia de la interferencia interlingüística en esto de las mayúsculas, es la traducción desde lenguas con sistemas de escritura diferente. Por ejemplo, el concepto de mayúscula no existe en japonés. Solo se pueden agrandar o achicar los caracteres, pero eso es solo un asunto estético y no ortográfico. Por lo tanto, al traducir de estos idiomas estamos obligados a tomar conciencia del uso correcto en nuestra lengua.

Como dijera Lázaro Carreter: “Ante la duda, minúscula“.

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¿Podría indicarme dónde está el Heslth?

   Hace algunos posts atrás vimos el caso de un peluquería nipona un poco despistada con el inglés de sus letreros. Como se trataba de un uso estético más que comunicativo, dijimos que en realidad no era tan importante. Ahora nos toca ver un caso más grave. Esta foto y la siguiente las tomé en el tramo Badaling de la Gran  muralla china. Digo que es grave porque en aquí el objetivo es comunicar a los turistas extranjeros lo mismo que dicen los letreros en chino…objetivo en el cuál fracasan rotundamente.  Imaginemos al turista que después de una larga caminata por la muralla tomando agua embotellada siente deseos de vaciar su vejiga…¿preguntará en su mejor inglés por el Heslth? Por que eso es lo que intenta indicar el letrero de la izquierda, la ubicación de los baños públicos. ¿Cómo podemos explicar entonces tamaño desliz traductor? La explicación solamente nos alcanza para decir que se ahorraron al traductor, lo que es obvio, pero tratar de explicar el cómo llegaron a “Heslth” es más difícil.  Como no sé chino, lo único que se me ocurre es que alguien no muy avezado en el uso de los diccionario logró encontrar sólo los dos primeros ideogramas, que significan salud, “health”.  Y eso fue lo que intentó copiar tal cual en el letrero, con la mala suerte de atinarle a la letra de al lado, dejando el muy fácil de pronunciar Heslth.

Para este otro letrero, una traducción automática lo habría hecho mejor.  Google me dice que lo de abajo significa “Please slow steep slope in front”, lo que aunque no suena muy bien, significa que hay que ir despacio porque la pendiente en frente es pronunciada, mientras que “please lose headway” me deja marcando ocupado. Eso nos demuestra que los diccionarios pueden ser armas de doble filo, y como alegan muchas veces los estudiantes de traducción “eso salía en el diccionario”, por mucho que así sea, no quiere decir que sea LA traducción.

Ahora bien, a ratos la pendiente era tan pronunciada y el hielo la hacía tan resbalosa, que podríamos decir que la traducción era innecesaria…

por lo que más quiera, please loose headway

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