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Evidencialidad

Una gran diferencia entre el japonés y el español se presenta en una categoría que los gramáticos llaman “evidencialidad” que, en pocas palabras, consiste en expresar explícitamente las evidencias con las que contamos para hacer una aseveración. Claro, suena un poco extraño, porque en español no es algo que nos preocupe demasiado (en términos gramaticales, no que hablemos sin evidencias).

Por ejemplo, en español, si alguien nos dice “mañana no hay clases”, podemos preguntarle de dónde sacó dicha información o creerle sin más. En cualquier caso, la oración es gramaticalmente correcta y no podemos reprocharle nada en términos de construcción (que podamos encontrarla mezquina en información es otro tema). En cambio en japonés, una oración como 「明日は休講です」suena más bien rarita y no gramatical. No porque esté exageradamente incorrecta, sino porque le falta algo que marque la procedencia de la información,  o sea, la evidencia que indique de dónde el hablante obtiene la información que le permite hacer dicha aseveración. Así tal cual, suena demasiado taxativa. Dicha evidencia puede provenir de un rumor, una inferencia, una conjetura, etc. , por lo que se deberá marcar con el morfema que corresponda:

明日は休講だそうです。rumor (dicen que mañana no hay clases)

明日は休講のようです。inferencia ([de acuerdo a lo que vi o leí], mañana no hay clases)

明日は休講だろう。conjetura, como pregunta (mañana quizás no haya clases)

明日は休講らしいです。conjetura mediada por algo que se ha oído o leído (parece que mañana no hay clases)

Esto suele causar grandes dolores de cabeza a los estudiantes y traductores de japonés. A los primeros, porque resulta difícil acostumbrarse a usarlo, por más que se entienda teóricamente. A los segundos, porque según el contexto hay que decidir qué tan necesario sea transmitir dicho matiz de evidencialidad.

Como es un tema más bien complicadito y para no aburrirlos más, les dejo este esquema, tomado del excelente diccionario gramatical “A Dictionary of Basic Japanese Grammar”, de Makino Seichi y Tsutsui Michio, The Japan Times, 1998.  Podrán ver que hay dos そうだ y como arriba mencioné solo uno, tendrán que revisar el libro para conocer la diferencia. Hasta el próximo año.

Evidencialidad en japonés

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El mito de la ambigüedad del japonés

Seguro que más de alguno habrá escuchado, leído o asistido a clases de empingorotados académicos, traductores o lingüistas que aseveran que a diferencia de las leguas occidentales, el japonés es una lengua ambigua (曖昧 ”aimai”), donde un mismo enunciado puede tener varios significados y sólo el contexto nos permite dilucidar cual es.  Ante eso, yo suelo saltar un poco incómodo, puesto que si bien no lo niego, me temo que suele generar una idea errada del idioma japonés y sus hablantes, en la que nos aparecen  como seres enigmáticos, que dejan todo abierto a múltiples interpretaciones. Esta idea incluso en ocasiones es alimentada por los mismos japoneses, en un afán de sentirse especiales.

Pero vayamos por parte:

1.  Es cierto que si los analizamos desde una perspectiva hispanohablante, los enunciados en japonés pueden parecer ambiguos, puesto que no transmiten la misma información que aquellos en español:

Como los sustantivos o verbos no incluyen información de género, número o persona  (que tanto nos obsesionan a los hispanohablantes), una oración como  部屋に子供がいます, se puede traducir como:  Hay un niño en la habitación, hay una niña en la habitación, hay niños en la habitación, hay niñas en la habitación, etc.

Sin embargo, esto no quiere decir que en japonés no se pueda expresar claramente si el “ente infantil” es de sexo masculino, femenino o de número plural, singular etc. De ser necesario, se puede explicitar de manera léxica, y no gramatical como haríamos en español:  部屋に女の子一人がいます indica exactamente que es una niña la que está en la habitación.

Claro, puede que al principio nos cueste  imaginar y aceptar que una oración pueda ser, en nuestra impresión, tan imprecisa.   Pero lo mismo podrían sentir los japoneses, por ejemplo, con respecto de la “evidencialidad”, una categoría gramatical inexistente en español (pero igualmente, expresable de manera léxica), según la cual uno debe explicitar el origen de la información al momento de hacer una aseveración. Por ejemplo, si digo “mañana no hay clases” es español me basta con eso, pero en japonés necesitaré un sufijo para indicar si es algo que escuché como rumor, que me informaron o que concluí luego de sopesar la situación, por ejemplo.

2. También es cierto que los japoneses prefieren ser indirectos y no decir las cosas de manera muy frontal, con el fin de no romper la armonía y mantener las relaciones interpersonales más o menos bien lubricadas. O sea, un “quizás” o un “voy a pensarlo” será siempre preferido a un “no” tajante. Ahora, esto se refiere al uso que se le da a la lengua, no las características intrínsecas de la misma. El español y cualquier otra lengua se puede usar de la misma forma. De hecho, en mi impresión, el español pensinsular es mucho más directo que el latinoamericano, particularmente el chileno, que en este punto, comparte más con el japonés que con el castellano de la madre patria. Reitero, es el uso que se le da a la lengua.

3. Otro aspecto lingüístico esgrimido a favor de la ambigüedad japonesa es la tendencia a omitir todo lo que se pueda omitir en la oración, partiendo por el sujeto, los objetos e incluso los verbos según sea el caso. Sin embargo, esto sucede precisamente porque no hay ambigüedad: está tan claro, que resultaría majadero repetirlo.  Que a los extranjeros nos traiga problemas cuando aprendemos el idioma, no es problema del japonés y su supuesta ambigüedad. Es sólo que no estamos acostumbrados, o bien nos falta información contextual o enciclopédica. Pero ese es problema nuestro, no una característica del japonés. Lo mismo puede pasar perfectamente al revés o incluso dentro de un mismo idioma.

En conclusión, a mi modo de ver, la ambigüedad del japonés no es necesariamente mayor a la posible en cualquier otra lengua. Ahora bien, como es una lengua que producto de la homogeneidad cultural confía altamente en el contexto situacional y deja muchas cosas sin decir porque se sobreentienden, puede parecer ambigua si la analizamos desde una perspectiva foránea, puesto que no siempre dominamos dicho contexto. Si realmente fuera ambigua, la civilización nipona no sería lo que es hoy, pues todavía estaría tratando de ponerse de acuerdo.

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