Archivo mensual: septiembre 2011

Datos útiles para traductores noveles (o veteranos creídos)

Hace un tiempo me compré unos librillos en EE.UU. usando el sistema de la casilla en Miami. La experiencia de compra fue un poco atadosa ya que como mandaron los libros por separado, los “simpáticos” del flete hicieron lo propio,  incrementándose así  el costo de la compra. Los e-mails que mandé pidiendo que hicieran un solo paquete cayeron en oídos sordos, o mejor dicho ojos imbéciles porque respondieron con ese tipo de mensajes que no ayudan en nada, tipo call center.

Pero bueno, la idea no era quejarse de eso (un poco sí, igual), sino que comentar las adquisiciones:

1. The Prosperous translator: Una compilación de consejos a traductores de todo el mundo, en formato de carta, formulados en conjunto por dos traductores exitosos, en los que se tocan muchos temas de extrema utilidad tanto para principiantes como para los no tanto. Con un estilo ameno, se tocan temas como el manejo de las críticas, las formas de conseguir mejores clientes y no me acuerdo qué más ahora pero seguro que era muy útil. El libro recopila los mensajes reales intercambiados por los autores, bajo el seudónimo de “Fire Ant & Working Bee”, con los lectores de su sección homónima en el Translation Journal. O sea, aunque no es necesario comprar el libro, pues los consejos se pueden consultar en línea, yo prefiero la versión de papel, para irse informando en ratos de poca pega y despegados de la maquinita que tanto rato tenemos en frente.

2. How to succeed as a Freelance translator:  Este es más bien una guía paso a paso para ejercer nuestro trabajo de manera rentable y profesional, con consejos básicos y no tan básicos, que son fundamentales para principiantes pero que también resultan útiles para truchimanes más experimentados. De lectura amena, es una buena guía que explica las buenas prácticas que nos ayudarán a que mejore nuestro negocio interlingual. también muy recomendable.

Y eso por esta semana. Más cosillas otro día.
 

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Mayusculitis

Como hay que cumplir lo prometido, hoy nos toca tratar el mayúsculo tema de la “mayusculitis”. Para el que no sepa, esta consiste en el abuso de las letras mayúsculas donde toda la vida se han usado minúsculas. Entre las causas de este flagelo ortotipográfico están principalmente la interferencia del inglés, que es muy propenso a escribir con mayúsculas hasta por si acaso: pronombres personales, días de la semana, los nombres de los meses, y numerosos otros elementos van tradicionalmente en mayúscula en la lengua anglosajona. Incluso tienen el verbo  “to capitalize“, que en una de sus acepciones quiere decir “escribir en mayúsculas”,  lo que normalmente los hispanohablantes no nos atreveríamos a decir como “mayusculizar”, a menos que lo hagamos así entre comillas, como pidiendo permiso.

Así, es posible apreciar en muchas traducciones unas mayúsculas calcadas sin pudor del original. Es cierto que el uso de las mayúsculas en castellano es bastante complejo y lleno de reglas, excepciones y casos especiales, pero eso no justifica al traductor para abandonar el uso correcto. Además, en general en castellano es mucho menos “mayusculoso”, ya que son menos los casos en que hay que usarlas.  Sin embargo, incluso en textos escritos originalmente en español, a veces abundan las mayúsculas por si acaso o con alguna intención de “dar importancia” a  lo que se escribe.

Me imagino que entre otra de las causas posibles está el aún muy extendido mito de que las mayúsculas no se acentúan,  lo que suele entenderse como una licencia para despreocuparse de las tildes. En realidad, antiguamente con las máquinas de escribir resultaba complicado y poco estético acentuar las mayúsculas y por eso, existía esa especie de permiso para no acentuarlas. Como gracias a los procesadores de texto actuales eso paso a la historia, la excusa ya no es válida.

Por otra parte, está el abuso de las mayúsculas en las redes sociales o los correos electrónicos. Los modales internetísticos dictan que escribir todo en mayúscula equivale a gritarle a tu lector, pero aún así hay muchos que no se dan por aludidos.

Un ámbito que nos permite tomar conciencia de la interferencia interlingüística en esto de las mayúsculas, es la traducción desde lenguas con sistemas de escritura diferente. Por ejemplo, el concepto de mayúscula no existe en japonés. Solo se pueden agrandar o achicar los caracteres, pero eso es solo un asunto estético y no ortográfico. Por lo tanto, al traducir de estos idiomas estamos obligados a tomar conciencia del uso correcto en nuestra lengua.

Como dijera Lázaro Carreter: “Ante la duda, minúscula“.

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Trivia: 神風 Kamikaze

Seguro que todos hemos oído hablar de los famosos y suicidas kamikazes, pero en realidad eso no es  lo que imagina la mayoría de los japoneses con esa palabra. Resulta que como se ve en el título, kamikaze se escribe con dos ideogramas: dios (kami) + viento (kaze), lo que quiere decir, entonces, “viento divino” (o viento de los dioses u otras variantes). Ahora bien, este viento divino no se refiere al que levantaban los pilotos con sus aviones al atacar, sino a los tifones que protegieron a Japón dos veces de las invasiones mongolas a fines del siglo XV. O sea, como gracias a ellos las flotas mongolas “hicieron aguas” y no pudieron atacar, los antiguos japoneses le atribuyeron a tales tifones un origen divino, porque los libró de los bárbaros (y se perdieron de conocer la carne mongoliana, que probablemente no les habría gustado porque en ese entonces en Japón eran vegetarianos, pero esa es otra historia ).

Entonces, el nombre oficial de estos pilotos es 特別攻撃隊, o un aburrido “tropa de ataque especial”, síiiii, especial te voy a hacer yo,  les dirían irónicamente a los desafortunados elegidos. El significado para nosotros tradicional, de pilotos suicidas, si bien es correcto, es menos frecuente en japonés.

Esa fue la trivia semántico traductora de esta semana, a ver quién encuentra oportunidad de presumir lo aprendido.

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¿Podría indicarme dónde está el Heslth?

   Hace algunos posts atrás vimos el caso de un peluquería nipona un poco despistada con el inglés de sus letreros. Como se trataba de un uso estético más que comunicativo, dijimos que en realidad no era tan importante. Ahora nos toca ver un caso más grave. Esta foto y la siguiente las tomé en el tramo Badaling de la Gran  muralla china. Digo que es grave porque en aquí el objetivo es comunicar a los turistas extranjeros lo mismo que dicen los letreros en chino…objetivo en el cuál fracasan rotundamente.  Imaginemos al turista que después de una larga caminata por la muralla tomando agua embotellada siente deseos de vaciar su vejiga…¿preguntará en su mejor inglés por el Heslth? Por que eso es lo que intenta indicar el letrero de la izquierda, la ubicación de los baños públicos. ¿Cómo podemos explicar entonces tamaño desliz traductor? La explicación solamente nos alcanza para decir que se ahorraron al traductor, lo que es obvio, pero tratar de explicar el cómo llegaron a “Heslth” es más difícil.  Como no sé chino, lo único que se me ocurre es que alguien no muy avezado en el uso de los diccionario logró encontrar sólo los dos primeros ideogramas, que significan salud, “health”.  Y eso fue lo que intentó copiar tal cual en el letrero, con la mala suerte de atinarle a la letra de al lado, dejando el muy fácil de pronunciar Heslth.

Para este otro letrero, una traducción automática lo habría hecho mejor.  Google me dice que lo de abajo significa “Please slow steep slope in front”, lo que aunque no suena muy bien, significa que hay que ir despacio porque la pendiente en frente es pronunciada, mientras que “please lose headway” me deja marcando ocupado. Eso nos demuestra que los diccionarios pueden ser armas de doble filo, y como alegan muchas veces los estudiantes de traducción “eso salía en el diccionario”, por mucho que así sea, no quiere decir que sea LA traducción.

Ahora bien, a ratos la pendiente era tan pronunciada y el hielo la hacía tan resbalosa, que podríamos decir que la traducción era innecesaria…

por lo que más quiera, please loose headway

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