Archivo mensual: febrero 2015

Letreros curiosos

Cuando caminamos por nuestra ciudad no prestamos mucha atención a los letreros, pero si estamos en otro país, tendemos a encontrarnos con cosas que nos llaman la atención. Aunque en realidad yo me la paso criticando y corrigiendo mentalmente los letreros que me encuentro donde sea (deformación profesional), mientras viví en Japón me encontré con algunos letreros dignos de comentar. En realidad fueron decenas, pero eran otros tiempos y el celular no tenía cámara y si la tenía, era de menor resolución que un indeciso (chiste profundo). Así que solo pude sacar algunas pocas fotos cuando andaba premunido de mi cámara.

El primero es este que veía siempre en la estación de Ikenoue, camino a la universidad. Probablemente el único letrero “en español” que vi en Japón (aparte de los que prohíben artistas callejeros y similares, que no cuentan).  Digo “en español” entre comillas porque está más que claro que aquí el idioma no es más que ornamental. A menos que sea algún dialecto como zamboangueño… pero es poco probable.

Taller de segundo, mano de curativa.

Aparentemente se trata de una clínica que ofrece quiropraxia para deportistas y regulación del sistema nervioso autónomo, sea lo que sea que eso signifique.

decorativa tampoco, ¿no?

Decorativa tampoco, ¿no?

Ahora, si alguien se extraña y se pregunta “¿pero cómo, cómo no averiguan bien antes de hacer el letrero?”, que se dé una vuelta por los restaurantes de sushi de su barrio y verá desaciertos parecidos. Cerca de mi casa había uno que se llamaba “Aishiteru” (te amo, en japonés), pero el letrero decía 我愛你 que significa lo mismo… pero en chino. O sea, como para pensar que el sushi es de lo más auténtico. Ahora se me ocurre que esto de los nombres de restaurantes de sushi da para otra entrada en este pobre blog, así que quedamos hasta aquí.

El siguiente era un anuncio de empleo en un restaurante del estiloso barrio de Shimokitazawa. Aquí lo curioso es el contenido, de una honestidad brutal, que traducido y adaptado un poco es algo así:

“Oye, joven, trabaja. No importa que no tengas ganas ni entusiasmo. Tampoco necesitas experiencia ni nada. Por una hora de trabajo, de 900 yenes hacia arriba. Podrás hartarte de comida. Implica cansancio moderado”.

No necesita entusiasmo para trabajar

No necesita entusiasmo para trabajar

El último es este triste llamado de atención a sacar la basura como corresponde. Un descriteriado dejó unas frazadas (o un colchón, no me acuerdo bien) junto con la basura. Aunque desafortunadamente por aquí se ven colchones y sillones tirados junto con la basura, en Japón está claramente establecido que esos son artículos voluminosos que requieren un trámite para tirarlos a la basura: por una módica suma, la municipalidad va a buscarlos a tu casa en una fecha convenida.

Ahora el letrero es triste porque aunque es claro que el infractor es un desalmado (kokoro no nai hito, como dice el letrero) a quién no le preocupa cumplir con las normas de convivencia, cuesta pensar que vaya a ser lo que le indican: “haga el trámite para su retiro”.

Una persona "sin corazón" sacó mal la basura

Una persona “sin corazón” sacó mal la basura

Ahora, qué pasó después, no me acuerdo.

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Más cuentitos

Nuevamente aprovecho esta tribuna para la publicidad. El próximo 23 de febrero saldrá la la venta un nuevo volumen con cuentos donde participa este humilde traductor, además de Isami Romero y Juan José Yañez. Por cosas de tiempo, en esta ocasión solo pude encargarme de dos: Magia, de Ryunosuke Akutagawa, y El robot y el peso de la cama, de Sanjugo Naoki. El primero me sorprendió gratamente, ya que es bien ingenioso y entretenido. El segundo, la verdad, fue un dolor de cabeza porque el autor transgrede constantemente las normas de la prosa y resulta difícil de entender. Igual, no deja de ser interesante.

Lo publicito antes de leerlo, para no enturbiar mi apreciación con los cambios de última hora.

Se puede adquirir en la editorial http://www.quaterni.es/producto/un-gran-descubrimiento-doce-cuentos-japoneses/ o después en Amazon.es, Book depository y las librerías de la península.

Mis agradecimientos como siempre a José Pino, por sus acertados comentarios, y a Kimiyo Nishimura e Isami Romero por su valiosísima ayuda con el cuento de Naoki.

Aprovecho también de dejarles una reseña del libro anterior, Las nuevas aventuras de Hanshichi.


1. Diario de un hombre en bicicleta de Soseki Nastsume (Juan Antonio Yáñez)
2. El gran descubrimiento de Ogai Mori (Juan Antonio Yáñez)
3. La historia de una geisha anciana de Kanoko Okamoto (Isami Romero)
4. Magia de Ryunosuke Akutagawa (Juan Luis Perelló)
5. El robot y el peso de la cama de Sanjugo Naoki (Juan Luis Perelló)
6. Una carta de protesta de Kan Kikuchi (Isami Romero)
7. La luna sobre la montaña de Atsushi Nakajima (Isami Romero)
8. El hombre toro de Atsushi Nakajima (Juan Antonio Yáñez)
9. Sushi de Kanoko Okamoto (Isami Romero)
10. Jirokichi: el ratón rapaz de Ryunosuke Akutagawa (Isami Romero)
11. ¡Corre! Melos de Osamu Dazai (Isami Romero)
12. El fin de Uemon Miura de Kan Kikuchi (Juan Antonio Yáñez)

 

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Traducción automática de fechas japonesas en memoQ

Aunque lejos están los días de las actualizaciones semanales, trataré de no tenerlos tan abandonados este “fresquito” verano.

Así que les contaré hoy algo que hace rato me andaba rondando: la traducción automática de fechas  niponas en el programita que destronó a Wordfast en mi corazón: memoQ. (No desesperen, no quiere decir que ya no sea hincha de wordfast, solo que ahora uso más memoQ).

Entonces, pasa que muchas veces las fechas japonesas vienen en el formato

昭和60年9月13日 (Era oficial, año, mes y día)

lo que por lo general no nos sirve en castellano, donde necesitamos día, mes y año gregoriano: (13 de septiembre de 1985)

Aunque con el día y el mes no hay mucho problema, la equivalencia entre eras oficiales y años gregorianos puede ser un lío. Normalmente yo tengo una listita pegada en la pared, pero igual es un poco incómodo. Y si memoQ y nuestra inventiva puede venir al rescate, bienvenido sea.

¿Entonces, cómo se hace?

Primero hay que confeccionar una regla de autotraducción en el panel de configuración (Ventana del proyecto o consola de recursos, luego “settings” y “autotranslation rules)

Si queremos entender la mecánica de las reglas de autotraducción, primero tenemos que dominar más o menos la búsqueda con comodines en Word. Aunque a primera vista nos puede parecer algo marciano, aburrido y de poca utilidad, es una herramienta tan potente que puede ahorrar mucho tiempo al traductor avispado. Lo recomiendo a ojos cerrados, aunque requiere invertir un poco de tiempo dominar y diseñar las búsquedas, el tiempo que se ahorra justifica la inversión.

Ahora bien, el que no tenga tiempo y quiera solo aprovecharlo, puede copiar los pasos siguientes:

Primero, ir a la pestaña de “translation pairs” y copiar lo que sigue. Aquí es donde le decimos a memoQ qué debe reemplazar con qué.  Ojo que esta es la parte tediosa porque hay que hacer listas separadas para los días, meses y años (yo hice desde la era Taisho en adelante, pues antes no es muy frecuente en mis traducciones).

Paso 1

Paso 1

La mismo en las eras:

Paso 2

Paso 2

Luego hay que decirle a memoQ el orden que necesitamos para el reemplazo, o sea crear la regla. En este caso la lista de los años equivale a $1, la de los meses a $2 y la de los días a $3. Entonces, como queremos que el orden salga al revés y con un la preposición “de” entremedio, le instruimos al programa que los reemplace en el orden que deseamos y ponga de entre cada elemento.

Paso 3

Paso 3

Así, 昭和52年1月14日 nos quedará automáticamente como 14 de enero de 1977 y nos saldrá marcado en verde en el panel de resultados de memoq.

Emocionante, ¿no?

Ahora bien, si están mucho más ocupados y no tienen tiempo para configurarlo, pueden bajar el archivo que yo creé con la regla desde el Language Terminal de Kilgray. Tienen que tener una cuenta en Language terminal eso sí. Busquen “fechas japonesas” en la sección de búsqueda de recursos. Suerte, y si encuentran alguna pifia, sean buenitos y avisen.

Un detalle que se me olvidaba: los números debe estar en el mismo formato que los ingresados en la regla: si ponen 15 en ella y el original que traducen dice 15, no funcionará, a menos que hagan otra regla con ese formato numérico.

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