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Kanjis anticuados y transtools al rescate

Muestra de kanjis en desuso

Quizás a más de alguien le ha pasado que encuentra en Aozorabunko un libro antiguo que le interesa, pero al ponerse a leer se da cuenta de que está escrito con kanjis antiguos, también conocidos como los infames 旧字. O sea, que en lugar de 悪 dice 惡 o 悅 en vez de 悦. Si la cosa llegara hasta ahí, no costaría tanto, porque tan distintos no son. Lo malo es que también se dan casos como 圓 y 鹽 que seguramente se nos harán un pelín más complicados, porque claro, ya no es tan obvio que corresponden a 円 y 塩 respectivamente.

Entonces, cuando después de años de estudio ya pensábamos que teníamos más o menos dominada la lectura, el japonés nos sale con otra de las suyas. Sin embargo, no todo está perdido. Si no queremos pasar quizás cuánto tiempo aprendiendo las equivalencias, podemos hacer una pequeña trampita: reemplazar de un simple paraguazo todos los kanjis antiguos por su versión actual.

¿Pero cómo? No podemos usar la función de buscar y reemplazar en Word para cambiar uno por uno cada kanji y cada vez, porque nos costaría mucho trabajo.

Pero no todo está perdido, pequeños saltamontes. Para eso tenemos Transtools+, una herramienta que sirve precisamente para eso y mucho, muchísimo más. Hace tiempo les hablé de su hermana melliza Transtools, de la que tienen una descripción un poco más detallada aquí. De la segunda, ya me dignaré a comentarla en detalle más adelante. Aunque no son gratis, sí son muy asequibles y sirven tanto que se amortizan solas.

Pero volvamos a lo que nos ocupa.

Bastará con bajar este archivo formateado como lista de reemplazo para Transtools+ (Bajarlo, abrirlo y copiarlo todo. En Transtools, «Multiple Find and Replace > New List > Import from clipboard > Save» y voilà. Listo para usar y reemplazar todos los kanjis viejitos por su versión actual.

Si se fijan, el formato es muy sencillo: dos columnas con la estructura kanji [tab] kanjis [enter] y nada más.

La lista de kanjis en cuestión, ordenada de あ a わん, proviene de: ちょっと便利帳

Eso sería tutti y hasta la próxima.

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Réquiem

A fines del año pasado, editado por Noctámbula salió finalmente este pequeño librito traducido por un servidor. Se trata de un texto complejo, de difícil traducción y lectura, pero no por eso menos desafiante e interesante. Es una especie de corriente de conciencia y ejercicios imaginativos en los que el autor experimenta con distintas voces para transmitir sus vivencias y las de otros ante la tragedia ocasionada por la bomba de Hiroshima. Una prosa a ratos poética, a ratos prosaica y reiterativa que constituye un ejercicio para aplacar el dolor.

Réquiem y Las voces de Hiroshima, Noctámbula, 2022

Se acompaña esta edición con Las voces de Hiroshima, previamente publicada solo en formato electrónico. Disponible, hasta donde sé, en la Librería del Gam, en Nueva Altamira y por supuesto, en el sitio web de noctámbula.

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Intestinos de 12 dedos y otras disquisiciones

Puesto que hace rato que no escribo ni se me ocurre una idea grandiosa para mantener esto andando, hoy les contaré algunas trivialidades en que he pensado estos días.

· Hace rato que me llamaba la atención la palabra japonesa 十二指腸 (じゅうにしちょう) puesto que literalmente significa «intestino de doce dedos» y equivale a nuestro duodeno de toda la vida. Suponía que ese «duo» algo tendría que ver con el «二» (dos) del japonés. Pues, resulta que efectivamente, duodeno proviene del latín «duodenum digitorum» y este a su vez del griego «dōdekadáktylos», (pasando antes por el árabe), que precisamente significan doce dedos. Esa es supuestamente la longitud aproximada (25 cm) de esa porción del intestino. Entonces, ¿cómo es que duodeno y 十二指腸 hacen prácticamente la misma analogía en japonés que en las lenguas grecolatinas? Pues resulta que 十二指腸 fue una traducción literal acuñada como neologismo en la traducción al japonés, vía el holandés, de la Tabulae Anatomicae, un tratado anatómico, escrito por un tal Johann Adam Kulmus en el siglo XVIII. Fíjate tú.

· Ahora que debemos leer la propuesta para una nueva constitución, con sus 54.777 palabras a lo largo de 178 páginas, la extensión de la posible nueva carta magna nos plantea un reto considerable, en especial a los legos en el tema. Así que se me ocurrió mirar su homóloga nipona para ver qué tan larga era. Resulta que si la tradujésemos al español tendríamos menos de 30 páginas y alrededor de 6.000 palabras.

· La guerra entre Rusia y Ucrania trae consecuencias en los frentes más insospechados. Hace un tiempo quise usar Anycount, un software de origen ucraniano, para contar palabras en unos archivos de Office, como tantas otras veces. Pues, resulta que mi antivirus Kaspersky, una marca rusa, decidió de golpe y porrazo que Anycount era un virus… ¡y me lo borró! Por suerte no me ha hecho lo mismo con otros programas de la misma empresa.

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Traducción en tiempos de pandemia

A decir verdad, el título es un poco engañoso, pero era una referencia literaria que no podía dejar pasar. Eventos históricos como la actual pandemia nos van dejando neologismos y expresiones que poco tiempo atrás desconocíamos. Por eso, ante una eventual traducción del tema, resulta importante identificar los conceptos y expresiones pertinentes en nuestras lenguas de trabajo.

Revisando las noticias japonesas, podemos encontrarnos con expresiones como estas:

  • 新型コロナウイルス = a veces solo 新型コロナ, literalmente el «coronavirus nuevo» (o corona nuevo). En español se supone que hay una distinción entre el virus («SARS-CoV-2, aunque es frecuente que se siga empleando el provisional 2019-nCoV«) y la enfermedad, que es covid-19 (en minúscula, porque es sustantivo común). [Según dice la Fundéu]. La realidad es que normalmente se oye y lee «coronavirus» indistintamente para el virus o la enfermedad. Además, el aspecto de novedoso queda en el tintero y suele olvidarse que el actual es un tipo nuevo entre los coronavirus existentes.
  • PCR検証 = aunque literalmente es «inspección o verificación PCR», sabemos que se trata del test o prueba PCR, que no es la proteína C reactiva, como dijera una autoridad hace algún tiempo, sino que la reacción de polimerasa en cadena. Y su sigla en este caso no se traduce.

También tenemos otras expresiones más reveladoras de la forma en que Japón está lidiando con el tema actualmente.

  • 外出自粛 = «abstenerse voluntariamente de salir». Una expresión que muestra que la normativa distanciadora es más laxa en tierras niponas, ya que no se prohíbe salir. Solo se recomienda. Aunque existe la palabra cuarentena, 検疫 y podría decirse también cuarentena obligatoria 強制的検疫, no parece tener presencia en los medios.
  • 密閉・密集・密接の「3つの密」 = en japonés es muy frecuente este tipo de eslóganes, análogo a las 3R de reducir, reutilizar y reciclar; donde nos ponen la dificultad de encontrar palabras que expresen lo mismo que el original y la misma inicial. En este caso de se trata de evitar los lugares en que haya lo siguiente 密閉・密集・密接 tal como se muestra aquí

Ahora, si 密閉 = cerrado herméticamente, 密集 = aglomeración y 密接 = contacto estrecho, en principio, nos enfrentamos a un problema de traducción, pero un poco de ingenio nos permite acuñar las 3C = lugares cerrados, concurridos y en contacto estrecho (quedaría mejor cercano, pero nos sobraría una c).

En otros casos, podemos traducir con la alegría de tener un equivalente directo y reconocible al instante:

  • 緊急事態宣言 = declaración de estado de emergencia
  • 院内感染 = contagio intrahospitalario

Asimismo, el #家にいよ es tal cual #QuédaTeEnCasa

Y una curiosidad:

武漢 = la ciudad china donde partió todo, en japonés se pronuncia /bukan/ no Wuhan (ni yahoo como en ciertos palacios de gobierno).

Eso. Se me cuidan.

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Errores en los originales

Casi se me acaba el año sin escribir nada en el blog. Para remediarlo, les mostraré algunos ejemplos de cosas raras, errores de tecleo o de redacción que uno puede encontrarse mientras traduce textos de lo más serios e importantes. Mis exalumnos recordarán que también aparecían a veces en los textos que veía en clases, ante lo que reclamaban con razón. Al menos servían para demostrar cómo es la realidad diaria del traductor y que el autor del texto original también es humano. Así que esta es una pequeña lista de ejemplos reales que he ido recopilando con el tiempo.

Como sería muy aburrido y denso explicarlos uno a uno (o sea, me da flojera), se los dejo de tarea para que puedan indicar en los comentarios qué problema hay. Les indico algo de contexto para que capten la idea. Ojo, que si no comenta, no me diga después que no escribo nunca nada. Si responde bien, se anota un poroto (virtual, obvio).

  1. 出展: http:www.sitiowebmuychingon.com  (debajo de una tabla con datos)
  2. 定められまれます
  3. 製造工程管理の大網
  4. 電慮九有効活用の基礎
  5. 名称別に符合をつける

Algunos de ellos son evidentes, ya que simplemente no se pueden traducir de forma incorrecta, pero otros nos pueden jugar una mala pasada si no estamos atentos.

Otras veces podemos perder mucho tiempo buscando qué significa 描地, cuando en realidad debería decir 錨地.

Un ejercicio interesante es pensar en por qué se producen estas pifias: desconocimiento del kanji, homofonía, dedos porfiados, etc. Así podemos estar más atentos, descubrirlos más rápido y perder menos tiempo en su solución.

También hay muchos casos redundancias y repeticiones que en japonés podrán ser aceptables, pero que requieren una traducción más elegante:

  1. 防災情報提供システムによる情報提供
  2. 地球温暖化防止のための地球温暖化対策計画
  3. 支援ノウハウを活かして、地域の支援機関の支援機能の向上を支援

El problema con estas últimas es que si el cliente es una agencia puede ser que quiera que todo se traduzca al pie de la letra, “por si acaso, no vaya a ser que se confunda el lector”. Pero esa es harina de otro costal.

Si no sabe japonés y llego leyendo hasta acá, quizás anda un poco perdido.

Bueno, eso es todo por hoy. Otro día, seguramente el próximo año, les cuento sobre mi aversión al kanji 務.

 

 

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Evidencialidad

Una gran diferencia entre el japonés y el español se presenta en una categoría que los gramáticos llaman «evidencialidad» que, en pocas palabras, consiste en expresar explícitamente las evidencias con las que contamos para hacer una aseveración. Claro, suena un poco extraño, porque en español no es algo que nos preocupe demasiado (en términos gramaticales, no que hablemos sin evidencias).

Por ejemplo, en español, si alguien nos dice «mañana no hay clases», podemos preguntarle de dónde sacó dicha información o creerle sin más. En cualquier caso, la oración es gramaticalmente correcta y no podemos reprocharle nada en términos de construcción (que podamos encontrarla mezquina en información es otro tema). En cambio en japonés, una oración como 「明日は休講です」suena más bien rarita y no gramatical. No porque esté exageradamente incorrecta, sino porque le falta algo que marque la procedencia de la información,  o sea, la evidencia que indique de dónde el hablante obtiene la información que le permite hacer dicha aseveración. Así tal cual, suena demasiado taxativa. Dicha evidencia puede provenir de un rumor, una inferencia, una conjetura, etc. , por lo que se deberá marcar con el morfema que corresponda:

明日は休講だそうです。rumor (dicen que mañana no hay clases)

明日は休講のようです。inferencia ([de acuerdo a lo que vi o leí], mañana no hay clases)

明日は休講だろう。conjetura, como pregunta (mañana quizás no haya clases)

明日は休講らしいです。conjetura mediada por algo que se ha oído o leído (parece que mañana no hay clases)

Esto suele causar grandes dolores de cabeza a los estudiantes y traductores de japonés. A los primeros, porque resulta difícil acostumbrarse a usarlo, por más que se entienda teóricamente. A los segundos, porque según el contexto hay que decidir qué tan necesario sea transmitir dicho matiz de evidencialidad.

Como es un tema más bien complicadito y para no aburrirlos más, les dejo este esquema, tomado del excelente diccionario gramatical «A Dictionary of Basic Japanese Grammar», de Makino Seichi y Tsutsui Michio, The Japan Times, 1998.  Podrán ver que hay dos そうだ y como arriba mencioné solo uno, tendrán que revisar el libro para conocer la diferencia. Hasta el próximo año.

Evidencialidad en japonés

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En contra de la «prefecturización» de la práctica traductora.

Ya, sí, está claro que eso de «prefecturización» no lo han escuchado nunca y que me lo acabo de inventar. En realidad, la idea es despotricar acerca de un fenómeno muy presente entre algunas agencias de traducción, estudiantes o los ya mencionados traductores zombis. Pero, ¿a qué diablos me refiero?

Llamo “prefecturización” a aquella típica obsesión de pensar que todo tiene una traducción oficial, o una teiyaku (定訳), es decir, una traducción asentada, aceptada o establecida. Pues claro, muchas veces así es. Sobre todo para conceptos específicos, nombres de organizaciones y otra gran variedad de fenómenos posibles.

Sin embargo, dicha realidad no implica que todo, siempre, tenga una traducción “oficial”. Los contextos son variables y lo adecuado en uno puede no serlo en otro. Aunque sea dentro de una misma disciplina. Siempre depende del contexto, las estructuras gramaticales, las posibilidades y estilo de expresión e incluso el espacio disponible.

Pero eso no es todo. En general, los promotores de las “traducciones oficiales” tienden a no poner en duda aquellas traducciones que encuentran y las adoptan casi dogmáticamente: así lo aprendí, eso dice el diccionario o así sale en tal o cual página de internet.

Y aquí es cuando llegamos a lo de la prefectura, que no es más que un ejemplo, pero bien ilustrativo. Todo el que sepa algo de Japón sabrá que su división administrativa principal es el ken (県), que “impajaritablemente” se traduce como prefectura, puesto que en inglés siempre se traduce como prefecture. Pero, ¿qué pensamos en español cuando leemos o escuchamos prefectura? Yo diría que nada parecido a la acepción de 県, sino más bien algo similar a una jurisdicción policial, naval, militar o algo por el estilo, no una división territorial de carácter administrativo, más parecida a provincia o lo que en algunos países hispanohablantes denominan departamento.

¿Quiero decir entonces que me opongo a traducir 県 como prefectura? Claro que no. Es solo cosa de contexto. Si el texto es de carácter administrativo, o turístico y está destinado a hispanohablantes residentes o paseantes en Japón, creo que prefectura sería lo más atinado. Otro sería el caso de un texto literario o de otro tipo destinado a un público no versado en temas nipones. Creo que ahí, lo mejor sería algo parecido a provincia.

En suma, las supuestas traducciones asentadas, no son sagradas.

"Prefectura" delimitando un recinto naval, si mal no recuerdo. en Colonia, Uruguay

«Prefectura» delimitando un recinto naval, si mal no recuerdo. en Colonia, Uruguay

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Restaurantes de sushi: dime como se llama y te diré si hicieron la tarea

Aunque el sushi que se sirve en la gran mayoría de los restaurantes criollos es precisamente eso, una adaptación del clásico plato nipón al paladar chileno —por lo mismo, pronunciado «suchi» y rebosante de palta— no son pocos los locales que para darse aires de orientalidad se ponen un nombre japonés o cuelgan letreros alusivos en esa lengua. Hasta ahí, todo bien. Ahora, no son pocos los casos en que queda más que claro que no hicieron su tarea de investigar qué diablos es lo que dicen sus letreros, o usaron un traductor automático, buscaron palabra por palabra en un diccionario o simplemente, no tienen mucha idea.

Por ejemplo, tenemos este local que cada vez que paso por al frente trato de encontrarles una justificación, pero no lo logro.  Ese cartel en japonés dice «でし»  (deshi) en lugar de «すし» (sushi). «Deshi» podría significar también discípulo, pero en ese caso, se escribiría en kanji (弟子). Y no tiene mucho que ver ni con el nombre ni con el rubro ni nada. Así que, reprobados.

"deshi" en lugar de "sushi"

«deshi» en lugar de «sushi»

Este otro es de lo más raro. Se llama «mazui», o sea, insípido, desabrido, o lisa y llanamente, de mal sabor. Como que no me dan ganas de probarlo. El kanji que ponen, por otro lado, significa bodega (en su sentido de almacén o depósito). Se me ocurre que es una bodega de sushi desabrido…nada apetitoso. (Ojo, quizás sea bueno y sabroso, pero el nombre no me invita a probarlo).

"mazui" significa "de mal sabor"

También estaba (ya no existe) este otro que no tiene muy claro qué idioma hablan en Japón, pues se llama «ai shiteru«, que claro, significa «te amo» en japonés, pero escriben eso mismo… ¡en chino! Nótese la diferencia: dice 我爱你 , pero debería decir  愛してる.

Imagen sin título

Pero los peores son para mi gusto los que se aprovechan del dolor ajeno, como este local viñamarino que se bautizó así poco después de la crisis en Fukushima. Luego de acalorados debates y discusiones, accedieron a cambiarse de nombre.

Y usted, ¿conoce otro ejemplo?

 

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Letreros curiosos

Cuando caminamos por nuestra ciudad no prestamos mucha atención a los letreros, pero si estamos en otro país, tendemos a encontrarnos con cosas que nos llaman la atención. Aunque en realidad yo me la paso criticando y corrigiendo mentalmente los letreros que me encuentro donde sea (deformación profesional), mientras viví en Japón me encontré con algunos letreros dignos de comentar. En realidad fueron decenas, pero eran otros tiempos y el celular no tenía cámara y si la tenía, era de menor resolución que un indeciso (chiste profundo). Así que solo pude sacar algunas pocas fotos cuando andaba premunido de mi cámara.

El primero es este que veía siempre en la estación de Ikenoue, camino a la universidad. Probablemente el único letrero «en español» que vi en Japón (aparte de los que prohíben artistas callejeros y similares, que no cuentan).  Digo «en español» entre comillas porque está más que claro que aquí el idioma no es más que ornamental. A menos que sea algún dialecto como zamboangueño… pero es poco probable.

Taller de segundo, mano de curativa.

Aparentemente se trata de una clínica que ofrece quiropraxia para deportistas y regulación del sistema nervioso autónomo, sea lo que sea que eso signifique.

decorativa tampoco, ¿no?

Decorativa tampoco, ¿no?

Ahora, si alguien se extraña y se pregunta «¿pero cómo, cómo no averiguan bien antes de hacer el letrero?», que se dé una vuelta por los restaurantes de sushi de su barrio y verá desaciertos parecidos. Cerca de mi casa había uno que se llamaba «Aishiteru» (te amo, en japonés), pero el letrero decía 我愛你 que significa lo mismo… pero en chino. O sea, como para pensar que el sushi es de lo más auténtico. Ahora se me ocurre que esto de los nombres de restaurantes de sushi da para otra entrada en este pobre blog, así que quedamos hasta aquí.

El siguiente era un anuncio de empleo en un restaurante del estiloso barrio de Shimokitazawa. Aquí lo curioso es el contenido, de una honestidad brutal, que traducido y adaptado un poco es algo así:

«Oye, joven, trabaja. No importa que no tengas ganas ni entusiasmo. Tampoco necesitas experiencia ni nada. Por una hora de trabajo, de 900 yenes hacia arriba. Podrás hartarte de comida. Implica cansancio moderado».

No necesita entusiasmo para trabajar

No necesita entusiasmo para trabajar

El último es este triste llamado de atención a sacar la basura como corresponde. Un descriteriado dejó unas frazadas (o un colchón, no me acuerdo bien) junto con la basura. Aunque desafortunadamente por aquí se ven colchones y sillones tirados junto con la basura, en Japón está claramente establecido que esos son artículos voluminosos que requieren un trámite para tirarlos a la basura: por una módica suma, la municipalidad va a buscarlos a tu casa en una fecha convenida.

Ahora el letrero es triste porque aunque es claro que el infractor es un desalmado (kokoro no nai hito, como dice el letrero) a quién no le preocupa cumplir con las normas de convivencia, cuesta pensar que vaya a ser lo que le indican: «haga el trámite para su retiro».

Una persona "sin corazón" sacó mal la basura

Una persona «sin corazón» sacó mal la basura

Ahora, qué pasó después, no me acuerdo.

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Traducción automática de fechas japonesas en memoQ

Aunque lejos están los días de las actualizaciones semanales, trataré de no tenerlos tan abandonados este «fresquito» verano.

Así que les contaré hoy algo que hace rato me andaba rondando: la traducción automática de fechas  niponas en el programita que destronó a Wordfast en mi corazón: memoQ. (No desesperen, no quiere decir que ya no sea hincha de wordfast, solo que ahora uso más memoQ).

Entonces, pasa que muchas veces las fechas japonesas vienen en el formato

昭和60年9月13日 (Era oficial, año, mes y día)

lo que por lo general no nos sirve en castellano, donde necesitamos día, mes y año gregoriano: (13 de septiembre de 1985)

Aunque con el día y el mes no hay mucho problema, la equivalencia entre eras oficiales y años gregorianos puede ser un lío. Normalmente yo tengo una listita pegada en la pared, pero igual es un poco incómodo. Y si memoQ y nuestra inventiva puede venir al rescate, bienvenido sea.

¿Entonces, cómo se hace?

Primero hay que confeccionar una regla de autotraducción en el panel de configuración (Ventana del proyecto o consola de recursos, luego «settings» y «autotranslation rules)

Si queremos entender la mecánica de las reglas de autotraducción, primero tenemos que dominar más o menos la búsqueda con comodines en Word. Aunque a primera vista nos puede parecer algo marciano, aburrido y de poca utilidad, es una herramienta tan potente que puede ahorrar mucho tiempo al traductor avispado. Lo recomiendo a ojos cerrados, aunque requiere invertir un poco de tiempo dominar y diseñar las búsquedas, el tiempo que se ahorra justifica la inversión.

Ahora bien, el que no tenga tiempo y quiera solo aprovecharlo, puede copiar los pasos siguientes:

Primero, ir a la pestaña de «translation pairs» y copiar lo que sigue. Aquí es donde le decimos a memoQ qué debe reemplazar con qué.  Ojo que esta es la parte tediosa porque hay que hacer listas separadas para los días, meses y años (yo hice desde la era Taisho en adelante, pues antes no es muy frecuente en mis traducciones).

Paso 1

Paso 1

La mismo en las eras:

Paso 2

Paso 2

Luego hay que decirle a memoQ el orden que necesitamos para el reemplazo, o sea crear la regla. En este caso la lista de los años equivale a $1, la de los meses a $2 y la de los días a $3. Entonces, como queremos que el orden salga al revés y con un la preposición «de» entremedio, le instruimos al programa que los reemplace en el orden que deseamos y ponga de entre cada elemento.

Paso 3

Paso 3

Así, 昭和52年1月14日 nos quedará automáticamente como 14 de enero de 1977 y nos saldrá marcado en verde en el panel de resultados de memoq.

Emocionante, ¿no?

Ahora bien, si están mucho más ocupados y no tienen tiempo para configurarlo, pueden bajar el archivo que yo creé con la regla desde el Language Terminal de Kilgray. Tienen que tener una cuenta en Language terminal eso sí. Busquen «fechas japonesas» en la sección de búsqueda de recursos. Suerte, y si encuentran alguna pifia, sean buenitos y avisen.

Un detalle que se me olvidaba: los números debe estar en el mismo formato que los ingresados en la regla: si ponen 15 en ella y el original que traducen dice 15, no funcionará, a menos que hagan otra regla con ese formato numérico.

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