Archivo mensual: enero 2013

Ateji: kanjis al achunte

Hace algunas semanas surgió el tema de los ateji (当て字) que son un tipo excepcional de palabras japonesas, ya que presentan alguna particularidad con respecto a su pronunciación o significado.  Existen varias posibilidades:

1. Aquellos en los que se toma la pronunciación de los kanjis individuales (sea ON o KUN) y se ignora su significado individual:  素敵 すてき (bonito) y 矢張り やはり (igualmente y muchos otros significados posibles según contexto).

2. Aquellos en los que se usan kanjis que tienen alguna relación semántica con la palabra en cuestión:  煙草 たばこ  (tabaco) cuyos kanjis significan “humo” y “hierba”, respectivamente.  Si bien era una manera frecuente de traducir al japonés palabras extranjeras, muy presentes en la literatura de la era Meiji, su uso en kanji ha caído en desuso frente al katakana.  También hay casos en que ese tipo de ateji se usa para palabras japonesas nativas como 一寸 para escribir chotto (un poco), donde sus componentes significan “uno” y “sun” que es una antigua unidad de medida equivalente a poco más de 3 cm.

3. Aquellos de uso más bien anecdótico, que si bien no se consideran dentro del “japonés correcto”, permiten al hablante (escribiente, mejor dicho), usar el lenguaje con creatividad y expresividad. Un típico caso presente en publicidad, mangas y canciones de J-pop es pronunciar ひと pero escribir 女. Otro caso, que recuerdo haber visto en Hiroshima o alrededores, es  護美箱 (ごみばこ)  para “basurero”, que si bien fonéticamente dice basurero, escrito transmite algo así como “caja para conservar la belleza (del lugar)”.  Este último tipo de atejis deja al traductor mordiéndose las uñas  en su intento de transmitir dos significados en una misma palabra.

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#4577 wine shop: Yahataya Club (八幡屋蔵部) (Photo credit: Nemo’s great uncle) Un ejemplo de ateji para club (kurabu, con los kanjis de kura y bu)

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El mito de la ambigüedad del japonés

Seguro que más de alguno habrá escuchado, leído o asistido a clases de empingorotados académicos, traductores o lingüistas que aseveran que a diferencia de las leguas occidentales, el japonés es una lengua ambigua (曖昧 ”aimai”), donde un mismo enunciado puede tener varios significados y sólo el contexto nos permite dilucidar cual es.  Ante eso, yo suelo saltar un poco incómodo, puesto que si bien no lo niego, me temo que suele generar una idea errada del idioma japonés y sus hablantes, en la que nos aparecen  como seres enigmáticos, que dejan todo abierto a múltiples interpretaciones. Esta idea incluso en ocasiones es alimentada por los mismos japoneses, en un afán de sentirse especiales.

Pero vayamos por parte:

1.  Es cierto que si los analizamos desde una perspectiva hispanohablante, los enunciados en japonés pueden parecer ambiguos, puesto que no transmiten la misma información que aquellos en español:

Como los sustantivos o verbos no incluyen información de género, número o persona  (que tanto nos obsesionan a los hispanohablantes), una oración como  部屋に子供がいます, se puede traducir como:  Hay un niño en la habitación, hay una niña en la habitación, hay niños en la habitación, hay niñas en la habitación, etc.

Sin embargo, esto no quiere decir que en japonés no se pueda expresar claramente si el “ente infantil” es de sexo masculino, femenino o de número plural, singular etc. De ser necesario, se puede explicitar de manera léxica, y no gramatical como haríamos en español:  部屋に女の子一人がいます indica exactamente que es una niña la que está en la habitación.

Claro, puede que al principio nos cueste  imaginar y aceptar que una oración pueda ser, en nuestra impresión, tan imprecisa.   Pero lo mismo podrían sentir los japoneses, por ejemplo, con respecto de la “evidencialidad”, una categoría gramatical inexistente en español (pero igualmente, expresable de manera léxica), según la cual uno debe explicitar el origen de la información al momento de hacer una aseveración. Por ejemplo, si digo “mañana no hay clases” es español me basta con eso, pero en japonés necesitaré un sufijo para indicar si es algo que escuché como rumor, que me informaron o que concluí luego de sopesar la situación, por ejemplo.

2. También es cierto que los japoneses prefieren ser indirectos y no decir las cosas de manera muy frontal, con el fin de no romper la armonía y mantener las relaciones interpersonales más o menos bien lubricadas. O sea, un “quizás” o un “voy a pensarlo” será siempre preferido a un “no” tajante. Ahora, esto se refiere al uso que se le da a la lengua, no las características intrínsecas de la misma. El español y cualquier otra lengua se puede usar de la misma forma. De hecho, en mi impresión, el español pensinsular es mucho más directo que el latinoamericano, particularmente el chileno, que en este punto, comparte más con el japonés que con el castellano de la madre patria. Reitero, es el uso que se le da a la lengua.

3. Otro aspecto lingüístico esgrimido a favor de la ambigüedad japonesa es la tendencia a omitir todo lo que se pueda omitir en la oración, partiendo por el sujeto, los objetos e incluso los verbos según sea el caso. Sin embargo, esto sucede precisamente porque no hay ambigüedad: está tan claro, que resultaría majadero repetirlo.  Que a los extranjeros nos traiga problemas cuando aprendemos el idioma, no es problema del japonés y su supuesta ambigüedad. Es sólo que no estamos acostumbrados, o bien nos falta información contextual o enciclopédica. Pero ese es problema nuestro, no una característica del japonés. Lo mismo puede pasar perfectamente al revés o incluso dentro de un mismo idioma.

En conclusión, a mi modo de ver, la ambigüedad del japonés no es necesariamente mayor a la posible en cualquier otra lengua. Ahora bien, como es una lengua que producto de la homogeneidad cultural confía altamente en el contexto situacional y deja muchas cosas sin decir porque se sobreentienden, puede parecer ambigua si la analizamos desde una perspectiva foránea, puesto que no siempre dominamos dicho contexto. Si realmente fuera ambigua, la civilización nipona no sería lo que es hoy, pues todavía estaría tratando de ponerse de acuerdo.

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Elogios a un transportista

En primer año como estudiante de traducción llegó a mis manos un ejemplar de los libros escritos por John Lennon en 1964 y 65, en plena beatlemanía. Como fan acérrimo del cuarteto que era (y sigo siendo por dentro, solo que menos impetuoso), ese ejemplar en inglés que compilaba ambas publicaciones, me parecía el santo grial de la beatlemanía literaria. Para mi sorpresa, resultó ser casi totalmente incomprensible para este traductor en ciernes. Los títulos en cuestión “In His Own Write” y “A Spanner in the Works”, son una recopilación de poemas, cuentos y chistes con que el anteojudo de Liverpool  se entretenía escribiendo ( y facturando, claro) mientras no componía sus clásicos  musicales. El problema es que están plagados de juegos de palabras, malapropismos  y seguramente otra infinidad de figuras retóricas de nombres aún complicados. Mi veredicto en ese entonces, fue que simplemente eran intraducibles o que requerirían tanta nota el pie que no valdría la pena el esfuerzo.  Sin embargo, 48 años después de su publicación  en inglés, por gentileza del viejito pascuero, llegó a mis manos la traducción de ambos títulos, realizada por Andy Ehrenhaus en 2009.  Si bien Ehrenhaus advierte en una amena nota bautizada humildemente como “nota del transportista” que el texto es de tal complejidad que solo puede realizarse una aproximación, aprovecho esta tribuna mínima para sacarme el sombrero ante la hazaña:  “Por su propio cuento” y “Un españolito en obras”

nos permiten saborear las ocurrencias lennonianas con una sorprendente agudeza, precisión y creatividad traductora. Una traducción que no se deja

atar por las palabras, que por lo general sabe compensar los efectos sonoros y rítmicos del original. Cuando eso no pasa, tenemos la versión original para comprobar que el original tampoco los tiene.  ¿Notas al pie? ninguna, pues el traductor supo separar lo relevante de lo que no es y no perdió tinta explicando minucias lingüísticas, como con frecuencia nos pasa.

Veamos un pequeño ejemplo extraído de un cuento navideño protagonizado por “Randolph”:

«All of a surgeon, there was a merry timble on the door»

«De trompo, se oyó un ruido procedente de la puerca»

All of a surgeon, es un malapropismo para “all of a sudden”, correspondiente a “de pronto, de repente”, atinadamente aquí traducido como “de trompo”, que calza perfecto.  La “puerca” en lugar de puerta es una compensación por el “merry timble” (que reconozco que no sé que es exactamente, pero me suena a ruido.

La abundancia de técnicas de traducción hacen que sea incluso digna de un análisis exhaustivo, como los que suelen hacer los estudiantes de traducción por estas latitudes (dejo la idea lanzada….no me reclamen después eso sí).

Cover of "In His Own Write"

Cover of In His Own Write

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Kanji con lectura on, kun ¡e inglés!

Si bien no suelen ser del gusto de los estudiantes de japonés, los kanjis pueden ser una fuente inagotable de sorpresas. Aunque por una parte pueden representar el japonés histórico, tradicional y quizás acartonado, con sus muchas lecturas y usos excepcionales, también puede ser un ejemplo de lo viva, dinámica y permeable que es la lengua japonesa actual.  Un ejemplo de ello es  扉  que significa “puerta” y se supone que se pronuncia “tobira” o “hi“ (とびら;ヒ) según el contexto.  O sea, esas son las lecturas on y kun que consignan los diccionarios.

Sin embargo,  hace ya bastante tiempo que puerta suele decirse ドア, (“doa”) a partir del inglés “door”. Si alguno piensa que es el colmo del snobismo el usar una palabra inglesa para algo cotidiano y de todos los días, recuerde que tradicionalmente las “puertas” japonesas eran de corredera, por lo que llamar “doa” al dispositivo abisagrado relativamente reciente no resulta tan extraño. Es más bien un caso en que se marca la diferencia entre lo japonés y lo occidental. Pero me estoy yendo por la tangente. Volvamos con 扉. Como puede verse en esta página en que se ofrece servicio técnico para puertas automáticas,

http://blog.livedoor.jp/takepart_33/archives/51460725.html ,  hay casos en que 扉 pasa a pronunciarse “doa”, por lo que podríamos aventurarnos a afirmar que para ese contexto determinado, el kanji 扉 tiene la lectura “ドア”, “doa”.

Notable, me parece a mí. Ya, ya sé que debo ser el único. Igual, siguiendo el modelo de on-yomi y kun-yomi, podríamos bautizarla como “eiyomi”.
A ver si alguien conoce algún otro ejemplo.

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Año nuevo

Antes que nada, feliz año nuevo, happy new year,  明けましておめでとう y feliç any nou.

Espero que lo hayan pasado bonito, ya sea comiendo uvas, viendo los fuegos artificiales, comiendo toshi-koshi soba o haciendo fila con miles de personas en la primera visita del año al templo, también conocida como 初詣 (hatsumoude). O sea, algo así:

Hatsumoude 2010, Meiji Jingu

Hatsumoude 2010, Meiji Jingu

La idea es ir a al templo shintoista a saludar, rogar o agradecer a los kamis tirando una monedita luego de escuchar las campañas que anuncian el año nuevo. En realidad, si como yo el 2010 cometen la locura de ir al templo más famoso de todos, el en ese día extremadamete sobrepoblado Meiji Jingu, lo que harán es hacer una fila de horas (una vez encaminado, es muy difícil volver atrás, por la muchedumbre) bajo el frío nipón para estar un par de segundos frente al altar. Suena extremo pero igual es buena experiencia, digamos. Pero para no repetirlo.

Eso. Cambiando de tema, hace poco recibí el informe anual del blog que prepara WordPress. Está tan mal traducido que mejor no publicarlo. Pero bueno, lo que quería decir es otra cosa. Que como ya me parecía, lo más buscado, lo más leído y lo más comentado en el blog fueron las entradas de “¿cómo se dice mi nombre en japonés?”, lo que se mantiene semana tras semana como la puerta de entrada a esta bitácora para varios lectores pasajeros. Pero igual hay algunos asiduos que les interesa saber un poco más que eso, y para ellos va el saludo.

Gracias a los lectores, que poco a poco aumentan (qué paciencia que tienen), y ojalá esté año sigan pasando por aquí. (¡kotoshi mo yoroshiku!)

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