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Letreros curiosos

Cuando caminamos por nuestra ciudad no prestamos mucha atención a los letreros, pero si estamos en otro país, tendemos a encontrarnos con cosas que nos llaman la atención. Aunque en realidad yo me la paso criticando y corrigiendo mentalmente los letreros que me encuentro donde sea (deformación profesional), mientras viví en Japón me encontré con algunos letreros dignos de comentar. En realidad fueron decenas, pero eran otros tiempos y el celular no tenía cámara y si la tenía, era de menor resolución que un indeciso (chiste profundo). Así que solo pude sacar algunas pocas fotos cuando andaba premunido de mi cámara.

El primero es este que veía siempre en la estación de Ikenoue, camino a la universidad. Probablemente el único letrero “en español” que vi en Japón (aparte de los que prohíben artistas callejeros y similares, que no cuentan).  Digo “en español” entre comillas porque está más que claro que aquí el idioma no es más que ornamental. A menos que sea algún dialecto como zamboangueño… pero es poco probable.

Taller de segundo, mano de curativa.

Aparentemente se trata de una clínica que ofrece quiropraxia para deportistas y regulación del sistema nervioso autónomo, sea lo que sea que eso signifique.

decorativa tampoco, ¿no?

Decorativa tampoco, ¿no?

Ahora, si alguien se extraña y se pregunta “¿pero cómo, cómo no averiguan bien antes de hacer el letrero?”, que se dé una vuelta por los restaurantes de sushi de su barrio y verá desaciertos parecidos. Cerca de mi casa había uno que se llamaba “Aishiteru” (te amo, en japonés), pero el letrero decía 我愛你 que significa lo mismo… pero en chino. O sea, como para pensar que el sushi es de lo más auténtico. Ahora se me ocurre que esto de los nombres de restaurantes de sushi da para otra entrada en este pobre blog, así que quedamos hasta aquí.

El siguiente era un anuncio de empleo en un restaurante del estiloso barrio de Shimokitazawa. Aquí lo curioso es el contenido, de una honestidad brutal, que traducido y adaptado un poco es algo así:

“Oye, joven, trabaja. No importa que no tengas ganas ni entusiasmo. Tampoco necesitas experiencia ni nada. Por una hora de trabajo, de 900 yenes hacia arriba. Podrás hartarte de comida. Implica cansancio moderado”.

No necesita entusiasmo para trabajar

No necesita entusiasmo para trabajar

El último es este triste llamado de atención a sacar la basura como corresponde. Un descriteriado dejó unas frazadas (o un colchón, no me acuerdo bien) junto con la basura. Aunque desafortunadamente por aquí se ven colchones y sillones tirados junto con la basura, en Japón está claramente establecido que esos son artículos voluminosos que requieren un trámite para tirarlos a la basura: por una módica suma, la municipalidad va a buscarlos a tu casa en una fecha convenida.

Ahora el letrero es triste porque aunque es claro que el infractor es un desalmado (kokoro no nai hito, como dice el letrero) a quién no le preocupa cumplir con las normas de convivencia, cuesta pensar que vaya a ser lo que le indican: “haga el trámite para su retiro”.

Una persona "sin corazón" sacó mal la basura

Una persona “sin corazón” sacó mal la basura

Ahora, qué pasó después, no me acuerdo.

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Las nuevas aventuras de Hanshichi

La última vez los amenacé con que vendría una entrada de autobombo, así que aquí va:

Ya está a la venta una nueva traducción de este humilde servidor. Son diez cuentos cuyo protagonista es el detective Hanshichi, una especie de Sherlock Holmes japonés, ambientado a fines  del período Edo (siglo XIX) y escrito a comienzos del siglo XX. Aunque en rigor es la continuación de “Las aventuras de Hanshichi”, publicado por Quaterni, no requiere la lectura del primero para disfrutar del segundo.

Se puede comprar, por ejemplo, en the book depository , Amazon. es , en las librerías de España o de su país (solo si tiene suerte, pregunte a su distribuidor amigo)

No es literatura profunda, ni me ganaré el Nobel de la traducción, pero tiene su gracia y es, para mi gusto, más entretenido que el anterior con los cuentos de autores clásicos.

Lo malo es que pasada la emoción inicial de verlo impreso (y olerlo, claro), comienza uno a cuestionarse y pensar en que podría haber puesto esto o aquello en lugar de ello, o en porqué en la editorial me “peninsularizaron” algún chilenismo tan pintoresco, pero bueno, así es la cosa. Mejor hacerle propaganda y echarse a dormir.

Portada de Las nuevas aventuras de Hanshichi

Las nuevas aventuras de Hanshichi

Agradecimientos

Agradecimientos

 

 

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Murakamis

Hace unos meses terminé de leer los dos primeros tomos del 1Q84 del famosísimo Haruki Murakami y hace rato que pensaba escribir alguna cosilla. Por algún motivo, más que “1Q84” (ichi kyu hachi yon), me da por pensar que se llama “ichi maru kyu” (109). Quienes hayan pasado una temporada en Tokio deberían encontrarlo gracioso…

La verdad, es que en mi muy humilde opinión, y con todo el cariño que le tengo a este candidato al Nobel, debo decir que se me cayó del podio.  De hecho, la lectura me llevó como dos meses o más pues me daba un sueño casi instantáneo. Una vez que llegué al final, comprobé no sin cierta sorpresa de que no tenía el menor interés de ir por el tercer tomo. Está claro que no soy experto en literatura, pero me da la impresión que sigue la misma fórmula de muchas de sus otras obras, en las que narraciones originalmente desconectadas confluyen en algún punto y en la que hay alguna especie de búsqueda extraña o sobrenatural. Además, me pareció que se alarga innecesariamente en historias accesorias que no aportan mucho, sólo lo necesario para rellenar la cantidad de tomos.

Pero bueno, ¿qué puedo decir de la traducción? Nada, porque lo leí en su versión original. De todas formas, he leído por ahí que está sumamente bien lograda. Mientras lo leía, iba haciendo nota mental de posibles dificultades de traducción, de las que recuerdo dos:

Japanese writer Haruki Murakami

Japanese writer Haruki Murakami (Photo credit: Wikipedia)

1. El tema del plural y singular en español versus la falta de número gramatical en japonés, cuando la protagonista  Aomame ve dos lunas en el cielo, donde me imagino que el traductor debe haber hecho alguna jugada maestra para que no suene raro en castellano.

2. Lo otro, que no sé si se intentó (o logró) transmitir en castellano, es el efecto de la niña disléxica que habla todo en hiragana, sin kanjis (o en castizo culto, “sinogramas”,), para reflejar su falta de escolaridad. No sé qué habrá hecho el traductor y sería interesante comparar.

¿Y el otro Murakami?

Ryu Murakami(村上龍), Japanese novelist and filmm...

Ryu Murakami(村上龍), Japanese novelist and filmmaker. (Photo credit: Wikipedia)

Pues, Ryu Murakami del que me encontré una traducción de “Piercing” en una librería del centro de Santiago  (“Prosa y Política”, cerca de la Moneda, donde tienen gran cantidad de literatura nipona traducida) . A diferencia de Haruki, Ryu es mucho menos mediático, por lo tanto más hipster, pero sumamente violento y oscuro (en Japón es bien famoso, solo que en el mundo hispano es menos conocido). “Piercing” es una novelita corta, de lectura rápida pero no por eso menos valiosa. Es un descarnado retrato de los bajos instintos y traumas que puede haber en una sociedad como la japonesa o como cualquiera, lo que le da un mayor toque de universalidad que la más bien rarífica historia del superventas de Haruki.

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Taketombo books, Satori ediciones y Quaterni

Recuerdo que cuando empecé a estudiar japonés a mediados de los años 90, tanto para mí como para mi entorno era todo un mundo desconocido, ultra exótico y distante.  En aquel entonces Internet estaba en pañales y conseguir información sobre la lengua y la cultura podía resultar una odisea. La información de los libros solía estar un tanto desactualizada, plagada de estereotipos o ser un refrito de enciclopedia.  Además, la gran mayoría de las pocas traducciones de literatura nipona presentes en las librerías, eran traducciones indirectas del inglés o francés. Casi veinte años después, (¡oh cómo pasa el tiempo!), poco a poco las cosas han ido cambiando. Más traductores, más estudiantes y más estudiosos abordan los temas japoneses. Por otro lado, el mundo japonés ha comenzado a resultar poco a poco más atractivo para las editoriales, incluso dando paso a la aparición de algunas dedicadas exclusivamente al país del sushi (ya les dije que en los 90 había mucho estereotipo).

Un ejemplo de estas editoriales es Taketombo books, un emprendimiento reciente de María, mi sempai en la Universidad de Tokio hace ya unos añotes. Aparte del nombre, (“libélula de bambú”, que corresponde a esa hélice de juguete que hacíamos volar frotando las manos), una de las gracias de Taketombo es que más que publicar obras japonesas, se centra en la transculturalidad entre España y Japón, a través de autores de ambos países. Un ejemplo de ello es su primer libro editado, Tadaima (típica expresión que se dice al llegar a casa “ya llegué” o “ya vine”, como creo que dicen en México), en el que se reúnen las experiencias transculturales entre España y Japón de 6 autores  jóvenes. De lectura rápida y amena, y precio más que asequible (3.95 EUR, 2 lucas y media en pesos chilenos), me pareció bastante interesante y recomendable para todo interesado en la cultura de nuestros “vecinos” al otro lado del Pacífico. Ahora, leído como uno más que tuvo experiencias similares a las relatadas, uno puede percatarse además de las diferencias de percepción dentro del mundo hispano, o sea, cosas japonesas que chocan a los españoles pero a los latinoamericanos no tanto, por ejemplo. Pero bueno, mejor que lo lean y cada uno saque sus propias conclusiones.

Otras casas editoras del mundillo japo que recientemente he descubierto pero no he tenido aún la oportunidad de explorar mucho son Satori Ediciones, con un tinte más clásico y académico; y Quaterni, aparentemente más dedicada al género chanbara o de capa y espada, o sea, ninjas y samuráis.

Así que muy bien por todos estas empresas que aportan con su granito para el puente cultural entre Niponia y el mundo hispano. A ver cuándo vemos algo parecido en este hemisferio.

 

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El mito de la ambigüedad del japonés

Seguro que más de alguno habrá escuchado, leído o asistido a clases de empingorotados académicos, traductores o lingüistas que aseveran que a diferencia de las leguas occidentales, el japonés es una lengua ambigua (曖昧 ”aimai”), donde un mismo enunciado puede tener varios significados y sólo el contexto nos permite dilucidar cual es.  Ante eso, yo suelo saltar un poco incómodo, puesto que si bien no lo niego, me temo que suele generar una idea errada del idioma japonés y sus hablantes, en la que nos aparecen  como seres enigmáticos, que dejan todo abierto a múltiples interpretaciones. Esta idea incluso en ocasiones es alimentada por los mismos japoneses, en un afán de sentirse especiales.

Pero vayamos por parte:

1.  Es cierto que si los analizamos desde una perspectiva hispanohablante, los enunciados en japonés pueden parecer ambiguos, puesto que no transmiten la misma información que aquellos en español:

Como los sustantivos o verbos no incluyen información de género, número o persona  (que tanto nos obsesionan a los hispanohablantes), una oración como  部屋に子供がいます, se puede traducir como:  Hay un niño en la habitación, hay una niña en la habitación, hay niños en la habitación, hay niñas en la habitación, etc.

Sin embargo, esto no quiere decir que en japonés no se pueda expresar claramente si el “ente infantil” es de sexo masculino, femenino o de número plural, singular etc. De ser necesario, se puede explicitar de manera léxica, y no gramatical como haríamos en español:  部屋に女の子一人がいます indica exactamente que es una niña la que está en la habitación.

Claro, puede que al principio nos cueste  imaginar y aceptar que una oración pueda ser, en nuestra impresión, tan imprecisa.   Pero lo mismo podrían sentir los japoneses, por ejemplo, con respecto de la “evidencialidad”, una categoría gramatical inexistente en español (pero igualmente, expresable de manera léxica), según la cual uno debe explicitar el origen de la información al momento de hacer una aseveración. Por ejemplo, si digo “mañana no hay clases” es español me basta con eso, pero en japonés necesitaré un sufijo para indicar si es algo que escuché como rumor, que me informaron o que concluí luego de sopesar la situación, por ejemplo.

2. También es cierto que los japoneses prefieren ser indirectos y no decir las cosas de manera muy frontal, con el fin de no romper la armonía y mantener las relaciones interpersonales más o menos bien lubricadas. O sea, un “quizás” o un “voy a pensarlo” será siempre preferido a un “no” tajante. Ahora, esto se refiere al uso que se le da a la lengua, no las características intrínsecas de la misma. El español y cualquier otra lengua se puede usar de la misma forma. De hecho, en mi impresión, el español pensinsular es mucho más directo que el latinoamericano, particularmente el chileno, que en este punto, comparte más con el japonés que con el castellano de la madre patria. Reitero, es el uso que se le da a la lengua.

3. Otro aspecto lingüístico esgrimido a favor de la ambigüedad japonesa es la tendencia a omitir todo lo que se pueda omitir en la oración, partiendo por el sujeto, los objetos e incluso los verbos según sea el caso. Sin embargo, esto sucede precisamente porque no hay ambigüedad: está tan claro, que resultaría majadero repetirlo.  Que a los extranjeros nos traiga problemas cuando aprendemos el idioma, no es problema del japonés y su supuesta ambigüedad. Es sólo que no estamos acostumbrados, o bien nos falta información contextual o enciclopédica. Pero ese es problema nuestro, no una característica del japonés. Lo mismo puede pasar perfectamente al revés o incluso dentro de un mismo idioma.

En conclusión, a mi modo de ver, la ambigüedad del japonés no es necesariamente mayor a la posible en cualquier otra lengua. Ahora bien, como es una lengua que producto de la homogeneidad cultural confía altamente en el contexto situacional y deja muchas cosas sin decir porque se sobreentienden, puede parecer ambigua si la analizamos desde una perspectiva foránea, puesto que no siempre dominamos dicho contexto. Si realmente fuera ambigua, la civilización nipona no sería lo que es hoy, pues todavía estaría tratando de ponerse de acuerdo.

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Año nuevo

Antes que nada, feliz año nuevo, happy new year,  明けましておめでとう y feliç any nou.

Espero que lo hayan pasado bonito, ya sea comiendo uvas, viendo los fuegos artificiales, comiendo toshi-koshi soba o haciendo fila con miles de personas en la primera visita del año al templo, también conocida como 初詣 (hatsumoude). O sea, algo así:

Hatsumoude 2010, Meiji Jingu

Hatsumoude 2010, Meiji Jingu

La idea es ir a al templo shintoista a saludar, rogar o agradecer a los kamis tirando una monedita luego de escuchar las campañas que anuncian el año nuevo. En realidad, si como yo el 2010 cometen la locura de ir al templo más famoso de todos, el en ese día extremadamete sobrepoblado Meiji Jingu, lo que harán es hacer una fila de horas (una vez encaminado, es muy difícil volver atrás, por la muchedumbre) bajo el frío nipón para estar un par de segundos frente al altar. Suena extremo pero igual es buena experiencia, digamos. Pero para no repetirlo.

Eso. Cambiando de tema, hace poco recibí el informe anual del blog que prepara WordPress. Está tan mal traducido que mejor no publicarlo. Pero bueno, lo que quería decir es otra cosa. Que como ya me parecía, lo más buscado, lo más leído y lo más comentado en el blog fueron las entradas de “¿cómo se dice mi nombre en japonés?”, lo que se mantiene semana tras semana como la puerta de entrada a esta bitácora para varios lectores pasajeros. Pero igual hay algunos asiduos que les interesa saber un poco más que eso, y para ellos va el saludo.

Gracias a los lectores, que poco a poco aumentan (qué paciencia que tienen), y ojalá esté año sigan pasando por aquí. (¡kotoshi mo yoroshiku!)

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El color del sol

Amarillo, supongo que dirá la mayoría. Y amarillo lo pintan los niños hispanohablantes cuando la tarea es dibujar un paisaje. Pero nuevamente, nos enfrentamos ante un constructo cultural: en Japón el sol es rojo. Así lo creen los adultos, lo pintan los niños y me imagino que en los mangas a colores también. Y no tiene nada que ver la latitud, radiación, o la capa de ozono. Si fuera por eso, en Chile lo pintaríamos morado o invisiblemente ultravioleta.

Japan's Flag Looking Like Canvas

Japan’s Flag Looking Like Canvas (Photo credit: Chrisser)

Pero de todos modos, si no me creen, pueden preguntarle al amigo japonés que tengan a mano…o sólo vean la bandera de Japón. ¿Qué creen que significa ese círculo rojo?  Pues eso mismo, el astro rey o “caregallo”, como le decimos por estas latitudes. Conocido como 日の丸 /hinomaru/ (el círculo del sol) es un símbolo muy importante dentro de la cultura nipona, al estar relacionarse con Amaterasu, la diosa del sol, y con la denominación tradicional como el país del sol naciente. También se lo ve en nombres de empresas como Marubeni (literalmente, “carmesí circular”), que seguro que han visto en algún auto por ahí. Si se fijan el logotipo también tiene un círculo rojo…osea, un sol. Una muestra más de la importancia de este símbolo en la cultura japonesa está en las colaciones que las mamás le preparan a sus hijos para llevar al colegio:  el arroz a veces tiene un umeboshi, o sea una ciruela deshidratada,  en el centro, lo que representa igualmente la bandera del país.

Cooking Lab: Team cooking, Japanese  - お弁当 (Be...

Cooking Lab: Team cooking, Japanese – お弁当 (Bento Box) (Photo credit: panduh)

Entonces, en español y la mayoría de las demás lenguas occidentales, el sol es amarillo. La idea aquí es darse cuenta de qué tanto nos influye la lengua en la forma de pensar y en que como traductores debemos estar atentos a captar las diferencias, y trasmitirlas o adaptarlas según sea necesario.  Muchas veces no nos fijamos en detalles como ese porque al estar inmersos dentro de una cultura, lo que esta nos propone nos parece obvio y correcto. Este es solo un recordatorio para ser menos egocéntricos y más abiertos a otras formas de pensar.  (Aunque en el fondo de nuestro corazón porfiemos en el amarillo del sol)

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Entre palabrear y girar las raíces.

Hace tiempo que no publicaba algo con un título tan críptico.  Vayamos por parte: ayer en la calle escuché lo siguiente: “eso ya lo tengo medio palabreado”, lo que traducido a un español neutro sería algo así como “este tema está conversado y más o menos acordado”. Esto me recordó al nemawashi japonés (根回し), que es una práctica común en la toma de decisiones en cualquier organización nipona, que consiste en “hacer política de pasillo, o lobby” o discutir de manera informal con todos los involucrados antes de decidir sobre un tema específico.  Su traducción literal es “girar o voltear las raíces”, ya que se supone que al trasplantar un árbol hay que cavar alrededor de las raíces . Sí, un poco lejana la etimología, pero es la explicación más frecuente.  Si bien normalmente tendemos a considerar esta política de pasillo como algo negativo, también podemos considerarlo como una estrategia positiva para mantener la armonía de grupo y evitar conflictos directos. En mi opinión, este es un aspecto cultural que japoneses y chilenos tienen en común.

 

Nemawashi suele darse como ejemplo de culturema japonés de difícil traducción, tanto por carecer de un equivalente directo en otros idiomas, como por no tener el  matiz negativo de la traducción que nos da el diccionario “política de pasillo”.  Sin embargo, en mi opinión, el chilenismo palabrear tiene bastante de nemawashi.  Si bien puede que  no siempre sirva como traducción, en algunos casos sí:

 

あの件で委員会に根回ししてある。 —> Ese tema ya está palabreado con el comité.

 

El problema que queda es localismo y coloquialismo del verbo “palabrear”, pero en términos puramente semánticos, en este caso creo que queda bastante bien.

Y es que ese suele ser otro de los grandes problemas de la traducción del japonés al español: muchas veces tenemos la que consideramos la traducción perfecta, pero no podemos usarla porque la audiencia capaz de entenderla se restringe únicamente a nuestro dialecto, o el nivel de formalidad es completamente opuesto al original. Al final, siempre es un desafío.

Roots

Roots (Photo credit: Sweetdevil)

 

 

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