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Una herramienta muy útil: Transtools

Hoy toca contarles acerca de Transtools, desarrollado por Stanislav Okhvat. Es una aplicación sumamente útil que nos permite hacer en de un suácate labores que normalmente nos tomarían bastante más tiempo, o no sabríamos hacer o tendríamos que rebuscar entre los botones y menús de Word, Excel y Visio.  Como seguro que lo primero que se preguntarán es el precio, empiezo por decirles que es gratis, aunque para acceder a algunas funciones (re pocas, la verdad) hay que pagar la módica suma de 20 dólares. La idea es probarla todo lo que se puede y decidir si vale la pena la inversión o no. De momento yo no la he hecho, pero es probable que lo haga en futuro cercano.

Pero bueno, ¿qué se puede hacer con Transtools?

  •  Aplicar diversos formatos y estilos de una patada: por ejemplo, a veces nos vemos en la necesidad de aplicar el famoso tw4WinExternal para dejar texto afuera de la segmentación de nuestra CAT favorita. Igual con el texto oculto, que se puede hacer y deshacer.
  • Arreglar un documento mal formateado, como los que generados por programas de OCR o creados por personas de pocas luces (aquí mejor no entro en detalles).
  • Reemplazar distintas cadenas de texto de un solo guaracazo, sin tener que ir una por una cada vez.
  • Buscar texto destacado, incluso por color.
  • Y varias cosas más pero no las he probado o me da flojera explicar.
Transtools en Word

Barra de herramientas de Transtools en Word

Y eso es solo un ejemplo de lo que se puede hacer en Word. En Excel y Visio aún no he investigado mucho, pero se los dejo para que les pique la curiosidad. También hay una “utilities” que sirve para configurar algunos atajos de teclado en el sistema operativo. Échenle un vistacito, no se arrepentirán.

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Murakamis

Hace unos meses terminé de leer los dos primeros tomos del 1Q84 del famosísimo Haruki Murakami y hace rato que pensaba escribir alguna cosilla. Por algún motivo, más que “1Q84” (ichi kyu hachi yon), me da por pensar que se llama “ichi maru kyu” (109). Quienes hayan pasado una temporada en Tokio deberían encontrarlo gracioso…

La verdad, es que en mi muy humilde opinión, y con todo el cariño que le tengo a este candidato al Nobel, debo decir que se me cayó del podio.  De hecho, la lectura me llevó como dos meses o más pues me daba un sueño casi instantáneo. Una vez que llegué al final, comprobé no sin cierta sorpresa de que no tenía el menor interés de ir por el tercer tomo. Está claro que no soy experto en literatura, pero me da la impresión que sigue la misma fórmula de muchas de sus otras obras, en las que narraciones originalmente desconectadas confluyen en algún punto y en la que hay alguna especie de búsqueda extraña o sobrenatural. Además, me pareció que se alarga innecesariamente en historias accesorias que no aportan mucho, sólo lo necesario para rellenar la cantidad de tomos.

Pero bueno, ¿qué puedo decir de la traducción? Nada, porque lo leí en su versión original. De todas formas, he leído por ahí que está sumamente bien lograda. Mientras lo leía, iba haciendo nota mental de posibles dificultades de traducción, de las que recuerdo dos:

Japanese writer Haruki Murakami

Japanese writer Haruki Murakami (Photo credit: Wikipedia)

1. El tema del plural y singular en español versus la falta de número gramatical en japonés, cuando la protagonista  Aomame ve dos lunas en el cielo, donde me imagino que el traductor debe haber hecho alguna jugada maestra para que no suene raro en castellano.

2. Lo otro, que no sé si se intentó (o logró) transmitir en castellano, es el efecto de la niña disléxica que habla todo en hiragana, sin kanjis (o en castizo culto, “sinogramas”,), para reflejar su falta de escolaridad. No sé qué habrá hecho el traductor y sería interesante comparar.

¿Y el otro Murakami?

Ryu Murakami(村上龍), Japanese novelist and filmm...

Ryu Murakami(村上龍), Japanese novelist and filmmaker. (Photo credit: Wikipedia)

Pues, Ryu Murakami del que me encontré una traducción de “Piercing” en una librería del centro de Santiago  (“Prosa y Política”, cerca de la Moneda, donde tienen gran cantidad de literatura nipona traducida) . A diferencia de Haruki, Ryu es mucho menos mediático, por lo tanto más hipster, pero sumamente violento y oscuro (en Japón es bien famoso, solo que en el mundo hispano es menos conocido). “Piercing” es una novelita corta, de lectura rápida pero no por eso menos valiosa. Es un descarnado retrato de los bajos instintos y traumas que puede haber en una sociedad como la japonesa o como cualquiera, lo que le da un mayor toque de universalidad que la más bien rarífica historia del superventas de Haruki.

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Taketombo books, Satori ediciones y Quaterni

Recuerdo que cuando empecé a estudiar japonés a mediados de los años 90, tanto para mí como para mi entorno era todo un mundo desconocido, ultra exótico y distante.  En aquel entonces Internet estaba en pañales y conseguir información sobre la lengua y la cultura podía resultar una odisea. La información de los libros solía estar un tanto desactualizada, plagada de estereotipos o ser un refrito de enciclopedia.  Además, la gran mayoría de las pocas traducciones de literatura nipona presentes en las librerías, eran traducciones indirectas del inglés o francés. Casi veinte años después, (¡oh cómo pasa el tiempo!), poco a poco las cosas han ido cambiando. Más traductores, más estudiantes y más estudiosos abordan los temas japoneses. Por otro lado, el mundo japonés ha comenzado a resultar poco a poco más atractivo para las editoriales, incluso dando paso a la aparición de algunas dedicadas exclusivamente al país del sushi (ya les dije que en los 90 había mucho estereotipo).

Un ejemplo de estas editoriales es Taketombo books, un emprendimiento reciente de María, mi sempai en la Universidad de Tokio hace ya unos añotes. Aparte del nombre, (“libélula de bambú”, que corresponde a esa hélice de juguete que hacíamos volar frotando las manos), una de las gracias de Taketombo es que más que publicar obras japonesas, se centra en la transculturalidad entre España y Japón, a través de autores de ambos países. Un ejemplo de ello es su primer libro editado, Tadaima (típica expresión que se dice al llegar a casa “ya llegué” o “ya vine”, como creo que dicen en México), en el que se reúnen las experiencias transculturales entre España y Japón de 6 autores  jóvenes. De lectura rápida y amena, y precio más que asequible (3.95 EUR, 2 lucas y media en pesos chilenos), me pareció bastante interesante y recomendable para todo interesado en la cultura de nuestros “vecinos” al otro lado del Pacífico. Ahora, leído como uno más que tuvo experiencias similares a las relatadas, uno puede percatarse además de las diferencias de percepción dentro del mundo hispano, o sea, cosas japonesas que chocan a los españoles pero a los latinoamericanos no tanto, por ejemplo. Pero bueno, mejor que lo lean y cada uno saque sus propias conclusiones.

Otras casas editoras del mundillo japo que recientemente he descubierto pero no he tenido aún la oportunidad de explorar mucho son Satori Ediciones, con un tinte más clásico y académico; y Quaterni, aparentemente más dedicada al género chanbara o de capa y espada, o sea, ninjas y samuráis.

Así que muy bien por todos estas empresas que aportan con su granito para el puente cultural entre Niponia y el mundo hispano. A ver cuándo vemos algo parecido en este hemisferio.

 

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La norteamericanización de Japón durante la postguerra

No, no me voy a poner a hablarles de historia. Solo comentarles que ya está disponible mi traducción sobre el tema en el número 51 de Istor, una revista de historia publicada por el CIDE, Centro de investigación y Docencia Económicas de México.  Pueden bajar el PDF desde el enlace o mejor, si están en el país azteca, comprarla para poder leerla sin quemarse las pestañas.

Portada Istor 51

Istor 51

Cuando estás acostumbrado a la traducción de documentos anóminos de uso interno, ver tu traducción publicada da algo de emoción, para qué estamos con cosas.

Y eso no más por hoy, para que no se me cansen leyendo en estas vacaciones australes.

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Redes

Hoy les contaré acerca de uno de mis diccionarios favoritos:

DICCIONARIO REDES: DICCIONARIO COMBINATORIO DEL ESPAÑOL CONTEMPORÁNEO

Tiene casi 2000 páginas pero ninguna definición ni equivalencia idiomática, lo cual es precisamente su gracia. Es que se trata un diccionario que se ocupa de consignar las combinaciones más frecuentes entre las palabras. No es un repertorio de modismos ni colocaciones, sino que de aquellas palabras que suelen acompañar a otras en el discurso. Por ejemplo, ¿qué podemos hacer con las esperanzas? abrigarlas, alimentarlas, concitarlas, entre muchas otras posibilidades, claro. O bien, ¿qué cosas podemos hacer «de lleno»? por ejemplo, dedicarnos, entregarnos, involucrarnos o impactar, entre otras opciones.  Naturalmente, esto no son más que ejemplos resumidos ya que cada entrada del diccionario presenta abundante información sobre frecuencias de uso y posibilidad de combinaciones, extraídas de un corpus de prensa tanto peninsular como americana.  Presenta, eso sí, sólo aquellas palabras que pueden de algún modo restringir a las que las acompañan, y tampoco es el lugar indicado para conocer qué significa un vocablo desconocido.

En mi opinión este volumen constituye una herramienta invaluable para el traductor, puesto que en muchas ocasiones bajamos la guardia y terminamos calcando estructuras o simplificando la expresión porque en el momento no encontramos la palabra precisa. En otras, nos pasamos un buen rato mirando el horizonte en busca del término resbaladizo que tenemos en la punta de los dedos pero no logramos tipear.

Así que si pueden conseguirlo (cosa un poco difícil en Chile, yo traje el mío desde España), háganlo.

Y por último, los dejo con una foto de la entrada para «sentido», ya que aunque cada vez es más frecuente oír «hacer sentido», podemos apreciar que ni siquiera figura como posibilidad combinatoria. (Ya, la entrada está trunca, pero lo que importa es la sección de verbos que aparece luego del rombo).

Diccionario Redes

Vaya mi aplauso para don Ignacio Bosque, su creador. clap, clap, clap.

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La novela de Genji (Genji monogatari)

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una conferencia sobre la vigencia de la Novela de Genji, dictada por Anna Kazumi-Stahl y organizada por la Embajada de Japón en Chile. Como ya sabrán, no me declaro fan de la literatura clásica nipona. Sin embargo, debo reconocer que estuvo muy interesante e incluso despertó en mí ganas de leer la otra traducción de este mamotreto equivalente al Quijote en castellano. ¿ Equivalente en qué sentido? En importancia, en audacia, en relevancia, en vigencia y otras cualidades. Las historias no se parece en nada, pues el Genji tiene unos 500 años más de antigüedad  y una visión de mundo diametralmente opuesta.  El ingenioso hidalgo era una sátira de las novelas de caballería, publicado en versión impresa. El Genji tenía como público objetivo una joven princesa a la que había que educar en las cosas del mundo, y publicado sólo posteriormente. Originalmente, eran rollos manuscritos.

Una de las cosas que me llamó la atención de la conferencia tiene que ver con la traducción, claro: “No hay traducción de las versiones actualizadas, pues se actualiza a la hora de traducir” (o algo así, cito de memoria).  Pasa que como el Genji está escrito en japonés clásico y este resulta muy complejo de leer incluso para un japonés actual, existen al menos cuatro versiones de 現訳 /genyaku/, o traducciones intralinguales al japonés contemporáneo.  Entonces, las traducciones al inglés o francés, por ejemplo, se basan en la versión original, pero se leen como prosa actual en esa lengua, es decir, no están traducidas a una variante antigua del idioma. Las versiones en español son traducciones indirectas, por lo que sería aún más complejo (y sin sentido).

Ilustration of the Genji Monogatari, ch.5–Waka...

Pero claro, siempre me ha llamado la atención la alta variabilidad del japonés en el tiempo. El Genji me resulta incomprensible, así como cualquier texto de incluso principios del siglo XX también me parece muy difícil, a diferencia de la literatura contemporánea, que puedo leer sin problemas. El español del Quijote, si bien tiene sus dificultades, no es nada comparable a la del japonés.

Pero bueno, para el que le interese: existen dos versiones de la novela de Genji, ambas traducciones indirectas:

Una, de Xavier Roca Ferrer:  (Ojo, que son dos tomos)

La otra, de Jordi Fibla, que según la conferencista, es la más recomendable.

Yo leí la versión de Roca Ferrer y recuerdo que la encontré bastante interesante, aunque el segundo tomo tiene muchísimos gazapos que evidencian algo de prisa: “horrorible”, por ejemplo. Sin embargo, tiene bastantes notas explicativas que en este caso resultan necesarias. (Aún cuando quienes me conocen saben que no soy muy partidario de ellas).

Ya, nada más por hoy que nos anduvimos explayando mucho.

 

 

 

 

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Cuando el traductor se apodera de la novela

Hace un rato que estoy leyendo “Americanos, los pasos de Murieta”, del chilenoargentinoestadounidense Ariel Dorfman. Si bien lo compré  (de oferta, claro) pensando que me informaría algo del semifamoso bandolero Joaquín Murieta, resulta que es más bien una novela casi épica ambientada en los albores de las independencias latinoamericanas.  Además, algunos capítulos están narrados por un jabón. Sí, de esos para lavar. A pesar de este recurso creativo, para mi gusto el librito es medio fome, tengo que reconocerlo. Pero tiene algo que me impide abandonarlo: el traductor. No se trata de que me la paso encontrando gazapos y horrores (hay alguno por ahí, como diputado por deputee en el sentido de los ayudantes de un sheriff, pero no abundan), sino que al contrario del cuasianonimato que se espera de nuestra profesión, en este caso el traductor aparece con cierta frecuencia para aportar información y anécdotas que el traductor que llevo dentro considera que no vienen al caso.  En su nota introductoria, justifica sus intervenciones parcialmente en que el lector en español no contará con toda la información…aunque a mi parecer, dudo que el lector del original del inglés cuente con la mitad de la información que él aporta.

English: Ariel Dorfman

English: Ariel Dorfman (Photo credit: Wikipedia)

Por eso digo que se apodera de la novela, ya que más que para aclarar pasajes de traducción difícil, se inmiscuye cada tanto para dar información no solicitada: notas al pie para consignar la fecha de un acontecimiento de la novela o, incluso,  para confirmar o desmentir la existencia de tal o cuál personaje diciendo más o menos “mi hermano que es historiador me dice que este personaje no existió” y similares. Nunca me había tocado enterarme tanto de la vida de un traductor a través de su trabajo. De todas formas, reconozco que por alguna extraña razón esta vez no me molesta.

Lo más notable es su advertencia inicial, en la que mencionando la atávica humildad del traductor que se achaca todo posible error o mala elección de palabras, prefiere culpar al autor por no responder a ninguna de sus consultas.  Si bien creo que yo nunca me atrevería a algo así, ni tampoco lo recomendaría, me parece notable y valiente de su parte. Si tienen a mano el libro, les recomiendo leer al menos la nota del traductor, que como dicen en España, “no tiene desperdicio”. Y claro, no hace mal leer el resto del libro tampoco, porque que yo diga que es fome, no significa mucho.

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Autopropaganda

La entrada de hoy será autoreferente,  autoexplicativa y con fines de lucro. Les cuento que una humilde investigación de textología contrastiva que realicé durante mi última estadía en Japón, acaba de ser publicada en forma de libro por la Editorial Académica Española.  Reconozco que igual da gusto que te contacten para publicarte sin mover un dedo al respecto. Así que le digo al mundo editorial que los espero con los brazos abiertos para alguna traducción literaria del japonés. Pero no se demoren mucho, porque me saltaré al intermediario si lo hacen.

Bueno, volviendo al tema, el libro en cuestión es este:

 

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Lo único malo es que está escrito “en serio” así que no es tan entretenido como este blog, pero de todas maneras pretende ser útil para traductores, gestores de proyectos de traducción del japonés y simpatizantes en general.

Se puede comprar en Amazon, Morebooks o alguna otra tienda online cercana a su teclado (ISBN 978-3-659-02199-2).

 

 

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Un mundo sin errores

Hace algunas semanas terminé de leer la novelota «Un mundo sin fin», de Ken Follet, continuación de la famosísima «Los pilares de la tierra». La novela en sí es entretenida como película de aventuras. Desafortunadamente, en muchos pasajes la traducción no es de lo mejor. Aunque no tengo el original como para saber qué decía en inglés, pero cualquier lector atento notará que hay cosas que suenan raro y otras, lisa y llanamente, son errores de traducción que no pasan de largo a un traductor quisquilloso.  Podemos dejar pasar los españolismos (que no por eso dejan de ser localismos), como el «a por ellos», ya que todos sabemos que el castellano neutro es una lengua que no existe, pero los problemas de sentido, esos son imperdonables.

World Without End (Follett novel)

Para muestra, algunos botones:

En un pasaje donde persiguen a un caballero para matarlo, pero este dice que hay alguien escondido viendo la escena:

«El cuadro vivo restó paralizado una décima de segundo».

Por más que leo y releo, no capto qué es eso del cuadro vivo. ¿Y restar paralizado? por favor, que alguien me ilumine.

Dos páginas más adelante, le piden a un personaje que cave un agujero, a lo que responde:

«¿Cómo de grande?»

El “how big” del inglés se trasluce clarito. ¿De qué tamaño? habría sido más natural…o por último ¿cuán grande? o ¿qué tan grande? aunque igual estas dos últimas tienen más pinta de calco sintáctico. Ahora se me ocurre que podría ser algún galleguismo, pero en realidad no se nada al respecto. Y se me ocurre que puede serlo, porque también hay por ahí un catalanismo:

«Déjalo correr»

Claro, parece español, pero no en el sentido de dejar a alguien trasladarse corriendo, si no que se usa en el sentido de “olvidarse de algo, no darle más vueltas a un asunto”, lo que es el significado de la expresión catalana deixa-ho correr.

“Un meandro del río acunaba el priorato en la sangría del codo.”

¿Una descripción geográfica mezclada con una práctica médica de esos tiempos? ¿o es que sangría y codo tienen algún significado metafórico geográfico que me pierdo?

Pero bueno, seguro que traducir casi 1200 páginas no es nada fácil. Yo no lo he hecho nunca, y como dicen por ahí, otra cosa es con guitarra.

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Diarios de damas de la corte Heian

Tras ya no sé cúanto tiempo, acabo de terminar la lectura del libro que da título a esta entrada.  Se trata de una recopilación de “diarios” escritos por cortesanas japonesas por ahí por el año 1000.  O sea, que nuevos no son.  Y para mi (dis)gusto, se nota bastante. Aunque no son diarios cronológicos exactos día por día, describen la cotidianidad de las damas de ese entonces en esas latitudes:  emocionarse con la vista de la luna entre la bruma,  sollozar porque el cerezo pierde las flores, o repetir mantras para ahuyentar a los malos espíritus durante el alumbramiento del vástago de su “excelencia el excelso emperador divino y celestial”. Bueno, exagero un poco, pero esa es la idea. Lo que pasa es que al tratarse de una traducción que intenta darnos a entender un mundo concebido en otro tiempo y en una cultura tan disímil a la nuestra, resulta muy difícil que salga natural. Muchas veces resulta forzado, para mi gusto. Disculpen la baja calidad de la foto

Si bien abundan las notas al pie, algunas más justificables que otras, el principal problema es el contenido mismo: no pasa mucho que digamos. Mucho poema, mucho amor, desamor, rencor, etc., pero todo descrito de una manera que a mí me resultó algo soporífera. (Por eso me demoré tanto).  De todas formas, es probablemente el precio a pagar para poder acceder a estas obras, ya que el japonés del año mil es “un poco más difícil” de leer que el actual. (Ironía, ya que es prácticamente otro idioma). Asimismo, son una herramienta para conocer cómo era la vida en el Japón y especular  sobre su relación con la idiosincrasia nipona actual.

Además, aunque se trata de una traducción indirecta hay que reconocer que son pocas las veces en que se nota de manera muy evidente (“nos sentíamos embarazadas”, donde probablemente el inglés diría embarrased). De todas formas, el trabajo de documentación del traductor, que presumiblemente no sabe japonés, resulta más que destacable.

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