Archivo mensual: diciembre 2011

Homofonía

Una de las carcaterísticas del japonés es la abundancia de homófonos, es decir, las palabras que suenan igual pero tienen distinto significado. Generalmente, esto sucede con los sustantivos  de origen chino, que por lo general se componen de dos ideogramas y se pronuncian en tres o cuatro sílabas.  Por ejemplo,  si pronunciamos kooen, puede ser que digamos:

講演 : discurso

公園: parque

公演: función (de teatro, por ejemplo)

紅炎: protuberancia solar

y varias cosas más que no vale la pena seguir enumerando, porque me imagino que ya captan la idea.

Entonces, se preguntarán cómo diablos se puede saber entonces de qué se habla. De la misma forma en que lo hacemos cuando esto sucede en castellano, es decir, mediante el contexto semántico, sintáctico y fonético.  ¿Perdón?

Suena difícil pero no lo es: semántico, porque al entender el contexto de lo que se habla, las opciones que no son se descartan solas. Sintáctico, porque en ocasiones algunas de las palabras candidatas no serían correctas gramaticalmente. Por ejemplo, en castellano tenemos el homófono hasta y asta (olvidémonos de la h, que como es muda, no cuenta en el habla oral). Como una es preposición y la otra sustantivo, no podrían confundirse nunca, ya que no podrían usar el lugar de la otra en una oración.  Y por último, fonético, en el sentido que la entonación que se le dará a koen puede ser distinta en algunos casos. Desafortunadamente, esto de la entonación del japonés es bastante difícil de captar para los hispanohablantes, eso sin contar que según la zona, dentro del mismo japonés puede ser distinta. Pero como lo normal es oír todo en su contexto, en realidad no es tan difícil.

Ahora bien, a los japoneses a veces les gusta complicarse. Por ejemplo, tenemos 受精 y 授精. Ambas se pronuncian  jusei (じゅせい)  pero la primera significa fecundación y la segunda inseminación.  Igual puede ser que en castellano tampoco tengamos clara la diferencia entre ambas, pero si lo pensamos un poco, la primera es un hecho, la “impregnación”, y la segunda un fenómeno, la “fertilización”. Lo difícil en japonés es que como el contexto semántico y  sintáctico es igual, (y probablemente el fonético también), es muy probable que resulte bastante difícil diferenciar los conceptos .

¡Ay, déjalo hasta  ahí  por hoy!, que me dijeron, que no hay quién te aguante…

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Descuido editorial

Ogawa Yōko・小川洋子

Yoko Ogawa (Image by uzaigaijin via Flickr)

Acabo de terminar de leer “La fórmula preferida del profesor”, de Yoko Ogawa. Es  la historia de un profesor de matemáticas que tras sufrir un accidente de tránsito, permanece con todas sus facultades físicas y mentales, excepto que su memoria dura sólo 80 minutos. Por lo tanto, aparte de tener que andar con notas a cuestas para recordarse de todo, parecido a la película “memento”; cada día debe reconocer a la señora que lo ayuda en sus quehaceres domésticos,  algo así como en la película de “las 50 primeras citas”. El libro es bastante ameno, incluso para quienes somos un cero a la izquierda con los números (interesante eso de usar una metáfora matemática para quejarse de las Matemáticas) . Como no tengo el original, no puedo opinar mucho sobre la traducción. Si bien hay algunas cosas que suenan raro, algunas notas al pie que yo no habría puesto y algún mínimo gazapo gramatical, en general diría que está bien. Pero hay un problema que no es para nada desdeñable y de responsabilidad de la editorial. En realidad, no me imagino cómo se les pudo haber pasado. Resulta que el profesor apoda al hijo de su “asistenta” como Root, porque tiene la cabeza plana como el signo de la raíz cuadrada, que no sé como hacer aquí, pero ya todos los conocen. Entonces se muestra una vez una imagen del signo y no hay ningún problema. Sin embargo, más adelante en la narración, aparece en varias oportunidades dentro del texto un rectángulo vertical (que tampoco puedo hacer aquí, pero se lo pueden imaginar) en pasajes que hacen referencia a Root. Lo que creo yo que pasó fue que se usó en la traducción una tipografía con la que la imprenta no contaba. Sin darse nadie cuenta, mandaron a imprimir y en lugar del signo de la raíz cuadrada, salió el rectángulo. Eso es lo que se conoce en japonés como mojibake: cuando los caracteres salen corruptos y no se visualizan bien. El tema aquí es que aunque hay caracteres que en superficie son iguales, si usamos  un juego de letras japonesas para escribirlo, podemos sufrir ese problema. Lo que pasa es  que al cambiar a un tipo de letra occidental como times, helvética o lo que sea, no todos los caracteres tienen su equivalente, y la máquina, al no encontrarlo, lo reemplaza por lo primero que encuentra. En este caso, una raíz cuadrada se convierte en un rectángulo. Ahora, cómo no se dieron cuenta antes de mandar a imprimir, ni idea. Moraleja:  NUNCA entregar una traducción con algún caracter japonés sin comprobar antes su compatibilidad. Un típico ejemplo son los números encerrados en un círculo, muy frecuentes en los téxtos nipones, pero sin equivalente tipográfico en español.

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Los peligros de la traducción indirecta (2a parte)

Ya, como sé que pasaron una semana intrigados por saber en que queda lo de la traducción indirecta, seguimos de inmediato:

En la traducción al español de una colección de ensayos titulada “Gestualidad japonesa”, de Michitaro Tada, nos encontramos con un caso parecido. El título del primer ensayo reza:
Monomane I                     Hacer mímica I.
Para cualquier lector atento al contenido ensayo correspondiente surgirá entonces una gran duda:

¿Por qué se titula hacer mímica, cuando no se habla de la mímica, sino más bien de la imitación?

En castellano, según la famosa Academia, mímica es la “expresión de pensamientos, sentimientos o acciones por medio de gestos o ademanes”. Como cuando jugamos a adivinar películas.

Por otro lado, en japonés,  monomane (物真似) es la “imitación de actitudes y gestos de otras personas o animales” (según el famoso diccionario 広辞苑, equivalente para bien y para mal, en muchos aspectos a nuestro DRAE), se traduce al inglés como “mimicry”, que quiere decir, precisamente, imitación.

Desafortunadamente para las traductoras, se parece al español “mímica”, con la cual si bien la relación semántica es evidente, probablemente con un origen común, el significado de  ambas es bastante diferente.

Entonces, sumando la entrada pasada con la de hoy en unas buenas traducciones directas del japonés no tendríamos ni primavera ni mímica, sino manantial e imitación.

Nada peligroso en realidad, pero nunca se sabe.

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Los peligros de la traducción indirecta (1a parte)

La traducción indirecta es aquella que se realiza entre dos lenguas, usando a otra como intermediario. Por ejemplo, traducir del japonés al inglés y de éste al español. Si bien puede ser de gran utilidad en el caso de lenguas minoritarias, con nulo contacto entre ellas u otras circunstancias, también suele ser un mecanismo utilizado para abaratar los costos de traducción. Por ejemplo, un fabricante japonés de calculadoras escribe su manual en japonés. Lo manda a traducir al inglés y del inglés se traduce al español, al francés, etc. Así, se paga mucho menos por la traducción del inglés al español, donde hay mucha oferta, que por una traducción directa del japonés, donde hay menos oferta y por lo tanto es mucho más caro.

¿Y qué tiene de malo, si son las reglas del mercado?

Que existen ciertos peligros:

1. Si se produce un error en la traducción al inglés, dicho error se reflejará también en los otros idiomas.

2. Es muy probable que se produzcan distorsiones de sentido.

En sus “Reflexiones sobre la traducción de literatura japonesa al castellano” [PDF} Montse Watkins menciona un caso muy claro: En la obra original se habla de “el sonido del manantial”, (泉の音) que en inglés, se traduce correctamente como spring. Entonces resulta que spring, en inglés, es homófono de “primavera”, por lo que el traductor al español la frase se convirtió en “el rumor primaveral”. Acompañado del canto de las cigarras, que es un símbolo del verano nipón por antonomasia, este rumor primaveral produce una contradicción:

Original:

宇 治の大納言隆国「やれ、やれ、昼寝の夢が覚めてみれば、今日はまた一段と暑いようじゃ。あの松が枝の藤の花さえ、ゆさりとさせるほどの風も吹かぬ。いつも は涼しゅう聞こえる泉の音も、どうやら油蝉の声にまぎれて、かえって暑苦しゅうなってしまうた。どれ、また童部たちにあおいででももらおか[1]。

Traducción al inglés

“Lord bless me!” said Uji dainagon Takakuni. “Awaking in a dream from my nap, I feel it’s specially hot today. Not a breath of wind blows to shake even the wisteria flowers hanging from the pine branch. The murmuring of the spring, which any other times makes me feel cool, is nearly drowned out by the singing of the cicadas, and seems only to add to the sultry heat. Now I will have the servant boys fan me”[2]

Traducción del inglés al castellano

“¡Alabado sea el señor!” dijo Uji Dainagon Takakuni. “me levanto durante el sopor de la siesta y veo que hoy hace un calor excesivo. No corre una gota de viento ni se mecen siquiera las flores de vistaria que cuelgan de la rama del pino. El canto de las cigarras ahoga casi por completo el rumor primaveral, que en otras ocasiones me refresca, aumentando a todas las luces el bochorno. Haré que los donceles me abaniquen”[3]

Traducción del japonés al castellano

– “¡Aaah…! al despertar de la siesta parece que hoy también hace un calor insoportable- dijo Uji Takakuni- ni siquiera sopla una brisa que haga oscilar las flores del glicino enredado en la rama del pino. Incluso el sonido del manantial, que siempre me refresca mezclado con el canto de las cigarras, parece, al contrario, aumentar el horrible bochorno. Bueno, bueno, haré que los mozos me abaniquen”[4]

De todas formas, hay que reconocer que es poco probable que un lector hispanohablante no familiarizado con la simbología estacional japonesa se diera cuenta del error. Sin embargo, eso no nos libra de la fidelidad debida al autor original.

Un poquito más sobre esto la próxima semana…¡paciencia!


[1]芥川龍之介、『地獄変・偸盗』

[2]Rashomon and other stories, by Ryunosuke Akutagawa, trad Takashi Kojima, Tuttle, Tokio, 1996.

[3]Ryunosuke Akutagawa, Rashomon y otros cuentos. Trad. Indirecta de José Kozer, libros de los malos tiempos, Miraguano, Madrid, 1987

[4]Traducción de Montse Watkins.

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