Archivo mensual: enero 2012

Mao Tse-tung, Mao Zedong y Moutakutou eran la misma persona

English: Mao's official portrait at Tiananmen ...

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Desde chico que me he sentido atraído por la escritura ideográfica. Primero con los jeroglíficos egipcios (como en la piedra de Rosetta) y luego con los kanjis japoneses y chinos.   Aunque tienen un innegable valor estético y son un claro ejemplo de economía lingüística, habría que ser muy porfiado para no reconocer que muchas  veces  los kanjis nos producen grandes dolores de cabeza. Por ejemplo, tenemos el tema de los nombres propios. En todo el ámbito cultural oriental de escritura basada en la escritura china, los nombres propios se escriben de una misma forma pero se pronuncian diferente según el idioma.  (Para los detallistas: en realidad se escriben distinto según las variantes que hayan sufrido los ideogramas en la comunidad en cuestión, pero, en principio, siempre con las variantes de kanjis equivalentes.)

Por ejemplo, tenemos el caso del líder chino  Mao Zedong, que si bien antes se transcribía como Mao Tse – Tung, hace algunos años pasó a ser Zedong.  Como hispanohablantes podríamos pensar que es bastante diferente uno de otro, pero no hay más que escuchar la pronunciación en chino, para darse cuenta que en realidad no es exactamente ni una ni otra, y que sólo es un tema de convención a la hora de realizar la trasliteración.

Pero el mismo personaje, en japonés, es otra cosa.  Como se escribe igual pero se pronuncia en japonés , el líder comunista se transforma en ¡Moutakutou!.  Créanme que la primera vez que lo escuché me tomó harto tiempo entender de quién se trataba. Y lo mismo sucede con todos los presidentes de uno y otro lado: los chinos dicen y el resto del mundo dicen que su presidente es Hu Jintao o algo parecido, mientras que los japoneses lo llaman Ko Kinto.

Afortunadamente para los traductores, esto no es gran tema, ya que da lo mismo como se pronuncie, total lo que importa es su equivalente en el otro idioma, pero no me quisiera imaginar a un traductor de japonés en una conferencia dónde se hable por ejemplo de la política china…

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Memoria dactilar y localización

¿Memoria qué? Dactilar. O sea, de los dedos. Resulta que a medida que uno usa un computador  u otro aparato, se va acostumbrando a realizar de manera inconsciente los movimientos de dedos necesarios. Por  ejemplo, las combinaciones de teclas para usar un programa de traducción o simplemente para escribir:  intenten escribir en un teclado francés, por ejemplo. Unas pocas letras y símbolos en lugares distintos a los que estamos acostumbrados y ¡paf!, nos demoramos mucho en poder entrar a Facebook o a nuestro correo.

¿Y localización? En pocas palabras, es la adaptación lingüística, cultural y técnica de un producto tecnológico, como software, páginas web o hardware. O sea, que cuando se traduce uno de estos productos, lo que se hace además de cambiar el idioma es recrear y adaptar todos los factores culturales y simbólicos que puedan inferir en la cultura de llegada. Por eso los atajos de Windows en inglés no son los mismos en español, ya que la clave mnemotécnica (ayudamemoria) depende en principio de la palabra que la origina: en un S.O. Windows en español control+n produce Negrita, pero en uno inglés, lo mismo se logra con control+b , porque produce texto en Black.

English: An original PlayStation 3 (PS3) contr...

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El tema es que como la localización está destinada a los mercados masivos de cada combinación de lengua y cultura (conocida con el nombre elegante de locale), ahí nos damos cuenta de lo que es la memoria dactilar: jugando un juego japonés de Ps3, me demoré varios minutos en poder empezar a jugar: cada vez que apretaba el botón para empezar, retrocedía una pantalla. Llegué a pensar que se trataba de una falla de la máquina o del juego, hasta que me di cuenta: en los juegos en inglés y español, el botón x se suele usar para aceptar y el círculo para retroceder. Pero en japonés, al parecer es al revés. Lo que tiene mucho sentido, ya que en Japón, el círculo es el equivalente a nuestro “visto bueno”, y la equis, tiene un sentido negativo mayor que para nosotros. Y claro, todo eso estaba clarito en la pantalla, pero era mi memoria dactilar la que se interponía.

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Traducir con agua o con pintura

Hace un tiempo quedamos en abordar el tema de que en la traducción se pierden elementos del original. Y bueno, como lo prometido es deuda, ese será el tema de hoy, aunque me voy a dar permiso para cambiar un poco la perspectiva, porque, en realidad, decir eso no es ningún descubrimiento. Efectivamente, casi siempre se pierde algo, por muy bueno que sea el traductor. Ya sea un juego de palabras o una referencia cultural, casi siempre hay algo que se queda en el camino, o del revés del tapiz, como diría don  Quijote. Ahora, el tema está en cuánto de lo que se pierde puede decirse que realmente se pierde: el punto es que muchas veces, lo que obsesiona al traductor ni siquiera importa en la lengua de llegada y en mi opinión, muchas veces no es tan relevante que se pierda, o simplemente, no hay escapatoria. Me gusta ver la traducción como el trasvase de agua entre un vaso y otro (¿quién dijo esto antes?, no creo que se me haya ocurrido a mí):  El agua es el mensaje, y los vasos, los idiomas en juego. Si vertemos el agua de un vaso a otro, irremediablemente quedaran algunas gotitas en el primer vaso, y quizás derramemos otras en el camino. Pero gran parte del agua va a llegar sin problema al otro lado. Y eso es lo que cuenta. Ahora, pasa también que mientras mayor es la distancia cultural entre las lenguas, nos parecerá que en lugar de agua estamos vertiendo pintura (esto sí que lo digo yo): lo que queda en el primer vaso es mucho más que gotitas, sino goterones y manchas enteras. Pero así es. El punto está en que estos goterones sean aspectos que no entran en el otro vaso porque no son realmente relevantes. La infinidad de matices que dan los sufijos españoles, como por ejemplo, los diminutivos, suelen perderse en una traducción al japonés.  A su vez, los matices  de respeto, cortesía y humildad presentes en los enunciados japoneses, se reflejan pobremente en castellano. Incluso en las mejores traducciones encontraremos que hay gotas que cayeron en el camino o quedaron en el vaso.

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Estadísticas de 2011

Y como no hay principio de año que valga sin una valoración del anterior, comparto con ustedes las estadísticas del blog para el año recién pasado. Aunque son bastante modestas, reconozco que me sorprendió tener lectores en lugares donde no conozco a nadie.
Ahora pasando al pelambre, el español usado en el informe está bastante malo, por lo que se nota que la gente de WordPress lo tradujo con las patas, con prisas, o más probablemente, haciendo crowdsourcing para ahorrar plata. Diría que es obvio por el cambio de registro entre una oración y otra, pero por lo visto, también hay aspirantes a traductores que hacen lo mismo…ya dejemos el pelambre y veamos el resumen:

(Lo que viene no lo escribí yo, “costen”, como diría el Chavo)

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.600 veces en 2011. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 27 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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