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カ゜

Como hace un rato que me refería a nada muy específicamente japo, hoy me desquito con una entrada bastante ñoña. Lo más probable es que si sabes algo de japonés, al  ver el título pensarás que es un error.  Pero no, ya que no es más que una forma convencional usada en algunos libros para referirse al alófono nasal de nuestro  が  /ga/ de cada día.  O sea, corresponde a la pronunciación nasal (cuando el aire sale por la nariz y no por la boca) del fonema /ga/.  Como es un alófono, (o sea una variante de un fonema y que por lo tanto no conlleva cambio de significado), los hablantes nativos suelen pronunciarla de manera inconsciente y sólo en determinados contextos fonéticos (nunca aparece en posición inicial, por ejemplo).  Recuerdo que el primer año en que estudiaba japonés la profesora dejaba salir estos famosos  カ゜ y cuando le preguntábamos decía que no se daba cuenta.  Tuve que resignarme hasta años más tarde leer por ahí lo que les cuento ahora.  Entonces, si a alguien le ha llamado la atención ese «ga «gangoso» que se escucha a veces», como lo llamaba yo, puede dormir tranquilo ahora al enterarse que es un alófono dialectal, presente entonces en sólo algunas variantes del japonés, como por ejemplo la de Tokio. Si bien la conciencia de los hablantes sobre este fonema es variable ( o sea que, como mi profesora, no lo notan) y aparentemente está perdiendo terreno con el tiempo, al ser la variante tokiota la más prestigiosa, aún se puede escuchar por ahí con cierta frecuencia, sobre todo en la pronunciación cuidada.  Aunque decíamos que es un alófono, hay al menos un caso que evidencia lo contrario:  が como partícula, que puede pronunciarse カ゜, y 蛾 de polilla, que nunca se pronuncia así.  Pero bueno, misterios de la fonología que en nada afectan a un humilde traductor.

PS más que ñoño:  El カ゜utilizado aquí es una combinación del katakana カ + el º (handakuon). Si alguien sabe como escribir el símbolo completo con un sólo caracter, se anota un poroto. Yo hice una búsqueda rápida en el mapa de caracteres, pero no lo encontré.

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El color del sol

Amarillo, supongo que dirá la mayoría. Y amarillo lo pintan los niños hispanohablantes cuando la tarea es dibujar un paisaje. Pero nuevamente, nos enfrentamos ante un constructo cultural: en Japón el sol es rojo. Así lo creen los adultos, lo pintan los niños y me imagino que en los mangas a colores también. Y no tiene nada que ver la latitud, radiación, o la capa de ozono. Si fuera por eso, en Chile lo pintaríamos morado o invisiblemente ultravioleta.

Japan's Flag Looking Like Canvas

Japan’s Flag Looking Like Canvas (Photo credit: Chrisser)

Pero de todos modos, si no me creen, pueden preguntarle al amigo japonés que tengan a mano…o sólo vean la bandera de Japón. ¿Qué creen que significa ese círculo rojo?  Pues eso mismo, el astro rey o «caregallo», como le decimos por estas latitudes. Conocido como 日の丸 /hinomaru/ (el círculo del sol) es un símbolo muy importante dentro de la cultura nipona, al estar relacionarse con Amaterasu, la diosa del sol, y con la denominación tradicional como el país del sol naciente. También se lo ve en nombres de empresas como Marubeni (literalmente, «carmesí circular»), que seguro que han visto en algún auto por ahí. Si se fijan el logotipo también tiene un círculo rojo…osea, un sol. Una muestra más de la importancia de este símbolo en la cultura japonesa está en las colaciones que las mamás le preparan a sus hijos para llevar al colegio:  el arroz a veces tiene un umeboshi, o sea una ciruela deshidratada,  en el centro, lo que representa igualmente la bandera del país.

Cooking Lab: Team cooking, Japanese  - お弁当 (Be...

Cooking Lab: Team cooking, Japanese – お弁当 (Bento Box) (Photo credit: panduh)

Entonces, en español y la mayoría de las demás lenguas occidentales, el sol es amarillo. La idea aquí es darse cuenta de qué tanto nos influye la lengua en la forma de pensar y en que como traductores debemos estar atentos a captar las diferencias, y trasmitirlas o adaptarlas según sea necesario.  Muchas veces no nos fijamos en detalles como ese porque al estar inmersos dentro de una cultura, lo que esta nos propone nos parece obvio y correcto. Este es solo un recordatorio para ser menos egocéntricos y más abiertos a otras formas de pensar.  (Aunque en el fondo de nuestro corazón porfiemos en el amarillo del sol)

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Cruza, que está en azul

Una de las primeras curiosidades culturales que nos sorprenden al estudiar japonés es que al verde del semáforo le digan azul. Si se trata de japoneses en el extranjero,  podrán comprobar que aunque para ustedes el semáforo está en verde, los japoneses indefectiblemente se referirán a la misma luz como ao 青, lo que se supone que es azul. Ahora, si viajan a Japón, verán que el verde de los semáforos es sospechosamente intermedio entre verde y azul.  Entonces, ¿cómo es la cosa?

Japó 2010 - 0017

Japó 2010 – 0017 (Photo credit: redoxkun)

Pasa que la división de colores del japonés no es igual a la que tenemos en español.  Un ejemplo claro de esto se aprecia en palabras como:

青葉  /aoba/  =  hojas verdes

青虫 /aoumushi/ = oruga

青菜 /aona/ = verduras verdes, como las espinacas

No quiere decir que los japoneses confundan los colores o que los perciban de otra forma. Sólo que la manera en que nuestros idiomas segmentan el espectro de colores es simplemente distinto (hay muchos idiomas con mucho menos colores, pero esa es otra historia). Ahora el que piense que las orugas nunca han sido azules o que las espinacas azules quizás sean de otro planeta, no tiene más que pensar en el «vino blanco», que de blanco no tiene mucho; las «uvas blancas», que desde pequeño que las veo verdes, o que algunos tipos de ciruela son rojos cuando «están verdes» .

Lo que pasa entonces es cada cultura segmenta la realidad de acuerdo a sus propias ideas, características y experiencias particulares, aunque dentro de ciertos límites: hay informes de diversas culturas no relacionadas que agrupan colores como el azul y el verde dentro de una misma denominación,  puesto que ambos están uno al lado del otro en el espectro. Eso quiere decir que tales comunidades no sienten la necesidad de diferenciar entre lo que para ella son solo tonos de lo mismo. Ahora, si bien el japonés distingue entre ambos colores, el punto en que se hace la división no es el mismo que el que hacemos nosotros. Ese es el origen de la confusión.

Entonces, volviendo al semáforo:  aunque aquellos instalados originalmente durante la primera mitad del siglo XX eran importados y tenían el mismo verde que todos conocemos, la luz que indica «Siga» comenzó a ser llamada ao, quizás por ser la palabra más común y tradicional, quedando  verde «緑» /midori/ relegado para otros contextos.  Sin embargo, con el tiempo a la gente le pareció raro nombrar ao un color que claramente era midori. Entonces, por decreto, en 1973 «modificaron la realidad» y en lugar de cambiar la palabra, reemplazaron la luz con una que fuera ao, pero que entrara dentro del rango de verde de las especificaciones internacionales.  Así, todos contentos.

 

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El japonés y las marcas de género

Otra de las complejidades del japonés radica en que no sería incorrecto afirmar que hombres y mujeres hablan distinto. Si bien quizás podría decirse lo mismo del castellano, en japonés hay pronombres, partículas finales y formas gramaticales específicas de cada género, lo que lo diferencian bastante de lo que estamos acostumbrados. Por ejemplo, en castellano chileno podemos identificar la expresión «regio», en «me fue regio en la entrevista», como más probable de ser dicha por una mujer. No obligatoriamente, pero sí con una mayor probabilidad. (Ahora si se usa en su sentido de «de la realeza», como el «trono regio» ahí no tiene ninguna marca, claro).

Del mismo modo, pero con mucho mayor profusión, hay en japonés expresiones que suelen estar identificadas con uno u otro género:  おれ /ore/ es un pronombre de primera persona informal y masculino. Si bien no está prohíbido que una mujer lo use, y por  lo mismo no podemos asegurar que nunca sucede, en la práctica es muy improbable que lo use una mujer.  Asimismo, la partícula final わ /wa/ suele asociarse al discurso femenino, para expresar una aseveración de forma más bien familiar.

Gracias a estas marcas de género, cualquier enunciado en japonés adquiere matices que podríamos considerar complejos de transmitir en una traducción. Por ejemplo, 俺にはわからない ore niha wakaranai. Significa «(yo) no sé» o «(Yo) no tengo cómo saber», con el matiz adicional de que se trata de un hombre quien lo dice. En castellano no podríamos transmitir ese matiz solo con en esa oración, y sólo podríamos hacerlo mediante una compensación de esa información en otra sección del discurso.  Y ese es el quid traductológico: ¿tengo siempre que reflejar todos los matices del original?  En mi opinión,  la obsesión por transmitirlo todo puede llevarnos a darnos por vencidos en lugar de preocuparnos de trasladar el mensaje y los matices esenciales que sí podemos verter a nuestra lengua. Si no podemos, quiere decir que no nos son relevantes. O sea, en este caso, lo que nos incumbe es que  quien habla «no sabe», ahora su género lo dilucidaremos más adelante, ya sea por el contexto u otro mecanismo. De lo contrario, estaremos listos para caer en la trampa de la supuesta «intraducibilidad», de la que muchas veces se echa mano incluso con fines chovinistas.

Lo mismo ocurre al revés, por ejemplo con el número que tanto nos importa en español, mientras que en japonés resulta artificioso expresarlo siempre. Pero de eso hablaremos otro día.

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Para los que se lo perdieron

Y bueno, tal como el año pasado, resultó bastante interesante el congreso del COTICH del que les conté el otro día. Sobretodo por la amplitud de temas tratados, que nos hacen pensar que nuestra labor no se encierra sobre lo mismo y que hay más expectativas y posibilidades que las que a simple vista podríamos notar.

Para mi fue un placer y honor poder compartir algo sobre la traducción del japonés, puesto que por lo general es un tema muy exótico que no tiene cabida en el devenir cotidiano de la mayoría. Quede contento por que por lo visto el tema fue bien acogido y al parecer nadie se quedo dormido.

Para los que se lo perdieron, los dejo, como premio de consuelo, con la presentación que sirvió de apoyo visual para mis humildes apreciaciones.

(Esperar un ratito a que cargue)

Y con unas fotillos cortesía de Rosa Basaure.

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Partículas finales

Todo estudiante de japonés se enfrenta más temprano que tarde a un tipo de palabra que lo deja bastante intranquilo porque a simple vista le resultan totalmente ajenas. Son las famosas «partículas finales», que como su nombre lo dice, se usan al final de una oración para transmitir una gran variedad de matices semánticos y afectivos.

Por ejemplo, tomemos una oración declarativa sencilla como:

これは本です ( Esto es un libro)

Podemos variar los matices combinándola con diferentes tipos de partículas finales:

か ka, para preguntas:   これは本ですか  (¿Es esto un libro?);

ね ne, para apelar a la confirmación del interlocutor: これは本ですね (Esto es un libro, ¿no?);

よ yo, para enfatizar: これは本ですよ   (¡Este es un libro!);

Y así sucesivamente, para distintas funciones y matices. Algunas se limitan al uso femenino o masculino, y otras a registros más o menos formales. Por lo mismo, pueden algunas resultar complicadas para el estudiante hispanohablante.

Ahora bien, si pensamos en «partículas finales», lo más probable es que digamos que en castellano no existe tal cosa. Pero si lo pensamos mejor, resulta que a nivel coloquial si tenemos palabras y expresiones parecidas. Al menos en el español chileno, se me ocurren las interjecciones:  po’, ¿no?, ¿ah? que si bien no necesariamente coinciden con el uso en japonés, si se parecen en la función de agregar un matiz especial, e incluso ir al final de la oración.

Llámame po’

Vas a venir, ¿no?

(Al prestar algo) Con devuelta, ¿ah?

La diferencia está en que estas expresiones son tan coloquiales que tendemos a dejarlas fuera de la gramática y de las aulas. Pero ahí están y las usamos todos los días, por lo que se merecen un poquito más de atención.  Una vez que notemos que en español tenemos algo parecido a las partículas finales japonesas, seguro que no nos costará tanto aprenderlas. Habrá algunas a las que nos costará encontrarles equivalentes, pero una vez entendida la idea y hecha la analogía con nuestra lengua, seguro que será más sencillo.

 

 

 

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Autopropaganda

La entrada de hoy será autoreferente,  autoexplicativa y con fines de lucro. Les cuento que una humilde investigación de textología contrastiva que realicé durante mi última estadía en Japón, acaba de ser publicada en forma de libro por la Editorial Académica Española.  Reconozco que igual da gusto que te contacten para publicarte sin mover un dedo al respecto. Así que le digo al mundo editorial que los espero con los brazos abiertos para alguna traducción literaria del japonés. Pero no se demoren mucho, porque me saltaré al intermediario si lo hacen.

Bueno, volviendo al tema, el libro en cuestión es este:

 

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Lo único malo es que está escrito «en serio» así que no es tan entretenido como este blog, pero de todas maneras pretende ser útil para traductores, gestores de proyectos de traducción del japonés y simpatizantes en general.

Se puede comprar en Amazon, Morebooks o alguna otra tienda online cercana a su teclado (ISBN 978-3-659-02199-2).

 

 

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Sobre los apellidos nipones

¿Qué se puede decir de los apellidos japoneses?

Pues, que tienen algunas diferencias con los apellidos según los usamos en el mundo hispanohablante:

1) En japonés se usan antes del nombre de pila. Entonces, el famoso escritor se llama Murakami Haruki. Su papá se habrá llamado Murakami nosequé y si tiene un hijo, este se llamará Murakami otracosa, al igual que el hijo de Pedro Pérez se podría llamar Juanito Pérez, pero al revés.

Toyotomi Hideyoshi

Toyotomi Hideyoshi (Photo credit: Wikipedia)

2) Al traducir los nombres y apellidos, (en el sentido de usarlos en otra lengua, no de expresar su significado), actualmente se suele invertir el orden y adoptar el orden occidental. Entonces, el autor de Tokio Blues pasa a llamarse Haruki Murakami.  Sin embargo, por alguna razón misteriosa, esto no siempre pasa cuando se trata de personajes históricos, como si el paso del tiempo los hubiera fijado en el orden tradicional:  nunca me ha tocado ver a Toyotomi Hideyoshi mencionado como Hideyoshi Toyotomi (no es el de las estufas, sino un guerrero que cumplió un papel crucial en la unificación de Japón hacia el período Edo), que es como tendría que ser si se adoptara la usanza occidental.

3) Las personas suelen presentarse con el apellido, dejando el nombre para situaciones más íntimas. El uso del apellido unido a algún sufijo de tratamiento, como el famoso «-san» es lo más frecuente, por ejemplo, en el contexto escolar o laboral. El uso del nombre quedará más bien restringido a miembros de la familia o del círculo cercano.

4) Al igual que en el mundo anglosajón, las esposas tradicionalmente adoptan el apellido del marido. Si bien legalmente puede también ser al revés, lo común es que el apellido de soltera de la madre caiga en desuso. Esto, porque también se usa sólo un apellido. En realidad, comparado con el resto del orbe, la coexistencia del apellido paterno y materno es más bien un uso especial del mundo hispano.

5) Volviendo al ámbito lingüístico, al igual que los nombres, los apellidos  pueden escribirse y pronunciarse de formas que sólo quien los lleva y su familia pueden estar seguros:  高田 puede ser tanto Takada como Takata, por lo que incluso cualquier otro japonés deberá confirmar con el Sr. 高田 cómo se pronuncia su apellido. Esto suele ser un dolor de cabeza para el traductor, ya que no siempre es posible averiguar la pronunciación correcta de los nombres. Suele haber mayores posibilidades de que se pronuncie de tal o cual forma, pero siempre pueden haber sorpresas. Ahora, explicarle esto a un cliente que no está familiarizado con el tema, suele ser aún más dificíl. (Siempre me los imagino pensando «cómo será de malo este traductor que no está seguro ni del nombre»).

Así que si algún colega tiene ese problema, le puede mostrar este blog a su cliente.

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¿Y qué pasa con los nombres japoneses?

A raíz del comentario a la entrada anterior, hoy hablaremos acerca de otro tema frecuente con los nombres en japonés. Decía Isami, nuestro lector, que muchas veces le preguntaban lo siguiente: «Tengo un amigo japonés que se llama Koji, ¿cómo se escribe su nombre?» ante lo que el no podía más que responder que de unas diez maneras. Eso suele gatillar una reacción de enojo, ya que se interpreta que el que recibe la pregunta no quiere cooperar con la escritura del nombre en caracteres japoneses, lo que impide darle una grata sorpresa al famoso Koji escribiéndole lindamente su nombre con letras japonesas. Pero resulta que aunque digamos 10 maneras distintas, en este caso nos quedamos cortos:

興二
光次
孝司
孝治
孝二
宏次
宏治
幸次
幸治
幸二
康次
康治
康二
恒治
晃司
晃次
晃治
晃二
浩司
浩史
浩嗣
浩志
浩次
浩二
耕司
耕次
耕二
皓司

Esta lista contiene 28 formas de escribir el nombre propio Koji, todas correctas, todas posibles. Además, es sólo una lista recopilatoria y nada quita que pueda haber más opciones. Aunque esto pueda sorprender a los hispanohablantes, para los japoneses es lo normal. Lo que pasa es que como muchos de los ideogramas  usados se pronuncian de la misma forma en japonés, se produce esto que a nosotros nos puede parecer una locura. Es decir, en este caso hay muchos ideogramas que se pronuncian KO y muchos que se pronuncian JI, lo que permite una gran posibilidad de combinaciones. Así como en castellano escribimos Jimena o Ximena, Helena o Elena, en japonés pasa lo mismo pero con una mayor gama de opciones, en la que los papás japoneses pueden jugar con el significado de los ideogramas y las asociaciones que su combinación inspirarían. Además influye la cantidad total de trazos, ya que según la creencia popular debe sumar un número auspicioso dentro de la numerología. (O sea, hay una combinación de eufonía, es decir, que «suene bonito», con superstición. De más esta decir que esto último no se da siempre).

Así que si queremos escribir en su propio idioma el nombre de una amistad japonesa, sólo nos queda confirmarlo con la persona en cuestión o un pariente cercano, ya que si tratamos de adivinar, tenemos muchas posibilidades de fallar.

Como siempre, eso no es todo…tenemos que hablar de apellidos y transliteración para traducción, pero lo dejamos hasta aquí para que tengan ganas de volver.

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¿Cómo se dice mi nombre en japonés?

Actualización:  Por favor NO manden mensajes preguntando por su nombre. Solo demuestran no leer o no entender el contenido de esta publicación.

 

Esa es una pregunta que me hacen con frecuencia cuando se enteran de que hablo japonés.  La respuesta es siempre la misma: igual.  Si te llamas José, pues se dice José, y si te llamas Natalia, pues se dice Natalia. Como la respuesta no es muy interesante, algunos preguntan entonces como se escribe. Eso suele resultar más interesante y a cualquiera le hace ilusión tener su nombre escrito con otras letras exóticas.  Pero volvamos a lo primero: alguien podría argumentar que lo que digo no es cierto, que Natalia se diría Nataria porque en japonés no existe la letra «l» y que si te llamas Héctor, en japonés te llamarás ekutoru, porque no se pueden pronunciar las consonantes de manera aislada.   Sí, es cierto, pero no tanto. Lo que pasa es que no se trata de que el nombre «se diga» de otra forma, como si tuviera un equivalente o traducción en el otro idioma, si no que se simplemente se adapta a la fonética del otro idioma. Veámoslo al revés: Si conoces a un japonés que se llama Toshio, le dirás Tochío o Tosío, dependiendo de tu dialecto de español. Si se llama Kazu, donde la z es un sonido inexistente en castellano, le dirás Kasu, con «s», o Kazu, pero pronunciado la «z» como la pronuncian en España.  Es decir, los nombres «se dicen» igual, es decir, no se traducen, pero «se pronuncian» dentro de las posibilidades que tiene cada lengua.

Pienso que el hecho de que en las lenguas indoeuropeas haya versiones vernáculas para los nombres, es lo que podría hacer a alguien pensar que existe una versión de su nombre en japonés. Juan, John, Iván, Johann, Joan, Giovanni o Joao son en el fondo lo mismo, la versión particular de cada idioma de la versión bíblica del nombre, que no tengo idea cuál será. Es el trasfondo cultural en común el que crea esa equivalencia de nombres. Como con Japón no tenemos la misma raigambre judeocristiana, no sucede lo mismo. A veces, eso sí,  hay coincidencias, como el apellido Niimura 新村, que significa «aldea nueva»…o lo que viene a ser lo mismo «Villanueva». Pero es sólo coincidencia. La señorita Villanueva no pasaría a ser Niimura si fuera a Japón…a menos que se casara con el Sr. Nimura, pero esa sería otra historia.

A Llama lying down, also called "kushing&...

¿Cómo te llamas? (Photo credit: Wikipedia)

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