Profesión de fantasmas


Aunque con una honrosa excepción, la invitación hecha hace algunas semanas a recordar  traductores de ficción, pasó con más pena que gloria, esta semana reincido en el tema. Podría decir que nadie opinó porque este blog no lo lee ni mi mamá, pero mejor diré que es un ejemplo de la posición tras bambalinas que solemos ejercer, donde el ideal es que pasemos inadvertidos. Para no extenderme en esto, los dejo con un artículo notable sobre nuestra invisibilidad, a cargo de Xosé Castro, un traductor que es hasta estrella de TV.

Pero bueno, volviendo al tema, resulta que acabo de conocer a otro trujimán de papel: Ricardo Socomurcio, traductor de la Unesco en Las travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa. Si bien la crítica no fue muy generosa con la obra, leída desde la perspectiva de un colega, no deja de ser interesante. No voy a hablarles acerca de la trágica historia de amor narrada en la novela, sino que en algunos asuntos traductoriles. Nuestro traductor es un peruano cuya única aspiración profesional es vivir en París, traduciendo e interpretando feliz de la vida. Tiene un colega sefardí que traduce doce idiomas, lo que resulta poco creíble y nos recuerda al famoso políglota de “Viva el lunes”. Este personajillo gris (¡y calvo!) se refiere a su trabajo como “profesión de fantasmas”. Tanto este apelativo, como la descripción sobre Socomurcio nos insinúan que ser traductor es una profesión mediocre y por lo general, propia de escritores frustrados. Aparentemente, un tópico bastante antiguo, como viéramos hace poco en las opiniones que Cervantes pone en boca de don Quijote. Entonces, está en nuestras manos demostrar lo contrario. Como se puede ver en lo que dice Xosé, nuestro trabajo es muy importante. Y tenemos que partir por creerlo nosotros mismos: imagínense una huelga internacional de intérpretes y traductores, a ver cómo se las arreglarían.

En todo caso, aunque me queje, el libro me pareció bien entretenido.

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8 comentarios

Archivado bajo Opiniones, Reseñas, Uncategorized

8 Respuestas a “Profesión de fantasmas

  1. Karla

    yo creo que tu mamá no lee el blog porque quizás no tiene el link. Cuando se lo des, seremos 2 fans 😉

  2. ¡Oh, yo leí ese libro! Y lo odié. xD Pero es verdad que la milagrosa historia del traductor protagonista es interesante… Aunque a mí tendió a darme rabia porque la encontré un poco demasiado fantástica. Al menos para mí no es tan fácil como pescar unos libros y estudiar cinco mil idiomas de un día para otro. ^^U Pero sí es cierto que se supone que uno sea “fantasma”…

    Por lo menos ahora la mayoría de los libros traen, entre sus copyrights y demás cosas, una línea en donde figura quién tradujo la obra. 🙂

    • El problema del fantasmismo no está en la falta de protagonismo, sino en la falta de valoración: ¿En qué trabajas? – Soy traductor. – Ah…pero como, o sea, ¿en qué trabajas?….típico.
      Y lo de los libros, así es como debe ser, junto con el reconocimiento del traductor como dueño de tales derechos de traducción, cosa un tanto más complicada.

  3. Marisol Pérez

    Ay Juan Luis por favor! Tu blog es excelente. Es dinámico y muy útil. 🙂

  4. A mi siempre me preguntan ¿y encontraste trabajo? , respondo que no que quiero ser independiente, quedan mega colgados. Y si cuento que me salió una traducción, la reacción del resto es pensar que es algo que no tiene valor, supongo porque no hay contrato, pero lo ven como algo que te salva no más. Pienso también que el perfil del traductor es incluso desconocido para quienes dicen necesitar un traductor en su empresa. Hace dos meses intenté trabajar con un señor, según él necesitaba una traductora, pero en realidad quería una persona para hablar por teléfono en inglés con chinos y responder e-mails. Me recuerda a la gente que va a ver películas sin leer la sinopsis.

    • Siempre pasa y hay que acostumbrarse no más, hasta que se dan cuenta de que uno maneja su propio tiempo, le va bien (y anda en bici 🙂 )…ahí cómo que quieren saber más.
      Aunque igual lo del trabajo ese puede ser una de las vertientes del traductor, hay que ser más flexible a veces….y con respecto a las películas, igual a veces te puedes sorprender gratamente si no sabes de que va la cosa.

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