La piedra de Rosetta


Pieda de Rosetta
   Cuando tenía como 10 años leí un libro de arqueología en el que una de las cosas que más me llamó la atención era la famosa piedra de Rosetta. Pienso que la idea de que sirviera a Jean-François Champollion para descifrar los jeroglíficos egipcios fue lo que poco a poco despertó mi interés por la traducción.

Muchos años después, al saber que el programador de Wordfast era el tatarasobrino de Champollion, terminé desarrollando un mayor interés por las herramientas de traducción. No tiene mucho que ver, pero así fue. Siempre que enseño a usar Wordfast parto preguntando por la piedra de Rosetta y me desilusiono al saber que los chiquillos están cada vez más desinformados de un evento traductoril tan relevante.

En enero del año pasado tuve la oportunidad de verla en directo en el Museo Británico, (donde hay muchas otras cosas choris) y sacarle las fotos que les dejo aquí, incluyendo una poco conocida vista de lado, donde con un poco de esfuerzo se pueden ver las inscripciones hechas por el ejercito de Napoleón.

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10 comentarios

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10 Respuestas a “La piedra de Rosetta

  1. N

    Me atrevo a decir que esa ignorancia e inapetencia de quienes estudian traducción inglés japonés en la U (esa es la muestra que conozco) tiene relación con la falta de vocación. Estudian traducción por cualquier razón menos que les gusta traducir. Y bueno muchas personas tenemos problemas con la vocación creo, entre otras razones, porque en el currículo escolar no existe el ramo vocación o conozca el mundo.

    Eso opino sobre eso. Saludos.

    • No creo que haga falta un ramo para eso, sino que más bien es un tema de actitud de desprecio generalizado frente a la lectura y el aprendizaje en general, además de la falta de ejemplos de vida: “el niño no me lee” dice la señora que no lee. Pero bueno, siempre hay excepciones.

  2. Karla

    Que apasionante la historia de los hermanos Champollion y que loco lo del tatarasobrino programador de wordfast (todo calza, pollo).
    Muy interesante la nota. Espero ansiosa la próxima entrega.

  3. Andrés Salazar Cádiz

    Lo de Chapollion es una pena, sentimiento que se agrava cuando uno piensa que ese dato pertenece al área del conocimiento que denominamos “cultura general”. Me alegra que hayas abierto un blog para tratar estos temas. Hace poco comencé a leer a Quine, quien, desde la filosofía análitica, desnuda los problemas que siempre padecerá toda traducción, partiendo de la base de que existe un juego necesario entre el interprete (traductor), el texto de referencia y la subjetividad del primero. Cada traducción dependerá no sólo del juego de lenguaje (wittgenstein) en que se encuentra inserto el intérprete, sino que además (en un grado menos determinante quizás) de la historia de vida y concepciones morales que éste posee. Desde esa perspectiva parece (a ojos de un ignorante como yo) que no existen traducciones verdaderas sino solo aproximaciones parciales al significado original del texto… podrías escribir algo acerca de este problema en alguna de tus próximas publicaciones. Un gran abrazo y felicitaciones

    • Hola proveecto,
      Tienes toda la razón, aunque además hay que agregar el factor destinatarios, con su cultura y subculturas propias, lo que lo hace todo más parcial y más subjetivo por todos lados.
      Una forta abraçada (supongo que ya te peinas con el catalán).

  4. Pablo Aránguiz M

    No voy a opinar sobre el contenido en cuestión pero si me gustaría hacerlo sobre eso de las “otras cosas chori” que uno puede encontran en el British. A mi en lo personal me resultó indignante el saqueo universal que se puede encontrar en el mencionado museo o en tantos otros como el Louvre, etc. Si hasta un Moai tienen los perlas y mas encima tiene una placa que dice que fué un “regalo pa la reina”

    Felicidades por esta nueva iniciativa

    • Si bien se puede en algunos casos hablar de saqueo, en muchos otros casos el afán coleccionista de ciertos países puede también haber salvado el patrimonio de otros países que en determinado momento histórico no valoraron su pasado. Eso quiere decir que una vez que un país solicita la devolución de su patrimonio, el British, el Louvre y demases deberían hacerlo sin reclamar, al igual que Chile debería devolver todo lo que le quitó a Perú (aunque el caso es diferente: cuando se excavaron las reliquias babilónicas sus gobiernos no estaban ni ahí y permitieron la expoliación. Perú fue saqueado por el ejército, hasta donde tengo entendido).
      Por otro lado, el antiguo “saqueo” de reliquias budistas en lo que es hoy Afganistán, las salvó de que corrieran la misma suerte que los budas de Bamiyán, que fueron dinamitados por los talibanes a principios de la década pasada.
      Independientemente de la validez de cómo los museos obtuvieran las piezas, estas no dejan de ser choris…aunque lo ideal es que estuvieran donde corresponde.
      saludos

  5. Pingback: Mao Tse-tung, Mao Zedong y Moutakutou eran la misma persona | De traducción y otros demonios

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